<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-7290758</atom:id><lastBuildDate>Fri, 18 Dec 2009 08:47:00 +0000</lastBuildDate><title>Rastreando a Dédalo</title><description>"Welcome, Oh life! I go to encounter for the millionth time the reality of experience 
and to forge in the smithy of my soul the uncreated conscience of my race", Stephen Dedalus</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>164</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-791195332157230975</guid><pubDate>Fri, 19 Jun 2009 17:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-06-19T19:39:29.018+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Parc de la Ciutadella</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Berlín</category><title>Berlin calling</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SjvNQWBTNRI/AAAAAAAABH8/jwvTyjDjPR4/s1600-h/P1080115.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 337px; height: 189px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SjvNQWBTNRI/AAAAAAAABH8/jwvTyjDjPR4/s320/P1080115.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349094663105230098" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde siempre he pensado que el mejor indicador de una ciudad es su ausencia de adjetivo, en la medida en que se vislumbran en su naturaleza inefable. La primera vez que llegué a París ya había estado en el otro, en el imaginario, en el lo que luego se convirtió en materia de mi tesis. Como escribió Octavio Paz, visitar París era como releer los clásicos: siempre habíamos oído escuchar de ellos e intuíamos algún tipo de particularidad ya hecha evidente. Sobra decir que llegué con Rayuela bajo el brazo, y que me puse el abrigo entre mares de sudor a mediados de septiembre. Cuando conocí Barcelona por allá en el 97 la asocié directamente con el Port Olímpic, un vestigio de los juegos olímpicos que no tardaría en echarse a perder. De Londres recuerdo un atardecer a las cuatro y media de la tarde y del único hotel que encontramos con mis papás: una elegancia estrecha, oscura y fría—recuerdo, también, que pude usar el abrigo que el clima de París aún no me permitía. De Madrid recuerdo que llamaba insistentemente a una amiga que tenía en Barcelona, a quien ya había escrito muchas cartas y no había tenido correspondencia alguna, llamadas inútiles acompañadas de la imagen de una drag queen que bajaba por Gran Vía. De Amsterdam un puñal desnudo en un callejón oscuro, exigiendo la heroína que le había hecho supuestamente botar al suelo. Las demás ciudades que he conocido las caminé ya librado de la ingenuidad de los primeros viajes, cuando aún no hemos consolidado un marco teórico de nuestro pensamiento, cuando caminamos embriagados por calles que se desnudan una detrás de otra, como niños estrenando ojos nuevos. Precisamente por esto, haber estado en Berlín fue un regreso a la mirada infantil en las ciudades, al camino perdido de la memoria aún no adquirida y a la condición, una vez más, de inefabilidad. Escribo ahora mirando el Parc de la Ciutadella, tomando una cerveza alemana; el Parc, el único espacio verdaderamente verde de Barcelona. Y desde acá pienso de qué manera puede ser enunciada Berlín; a través de su música electrónica, a través de 20 años de educación de identidad, a través de la ciudad en el bosque que es. No se trata que en Berlín hay muchos árboles: entre los muchos árboles está Berlín.  Y en su calidad de ciudad hecha bosque, resulta necesario caminar el laberinto de su desciframiento.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Barcelona, junio 19 de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-791195332157230975?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/06/berlin-calling.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SjvNQWBTNRI/AAAAAAAABH8/jwvTyjDjPR4/s72-c/P1080115.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-7821750082830152499</guid><pubDate>Mon, 11 May 2009 17:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-12T11:02:39.276+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>azar objetivo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>andré breton</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Imagen</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La confesión desdeñosa</category><title>Bruma</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SghkUuIj91I/AAAAAAAABHc/bHno85fCPbc/s1600-h/CARA.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 230px; height: 230px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SghkUuIj91I/AAAAAAAABHc/bHno85fCPbc/s320/CARA.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334624065764456274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Espero tu bruma como única válvula de escritura. Quizás nacido del silencio, de la ensoñación, de la simple y vana conquista de un deseo nacido de una coincidencia falaz y alguna otra que viajó por el tiempo y se posó allí mismo, en aquél cementerio de olas soleado. Me pregunto, en esta situación extraña en la que me reconozco, sin saber a ciencia cierta &lt;span style="font-style: italic;"&gt;qué secreto se me ha otorgado, qué comunicación debo dar&lt;/span&gt;, de qué manera puedo legitimar mi estancia en el mundo de la carne a través de una búsqueda que desde lejos es irreconocible, sometida por el calor del aire en un día terriblemente soleado en los planes del Tolima —por esas imágenes invisibles—apenas palpables por un ojo pueril—, que me daban la impresión, cuando era pequeño, de poder contemplar un oasis del Sahara sin necesidad alguna de trasladarme hasta allí—, y me entenderás que desde cerca tampoco logro limpiarla, tampoco logro comprenderla, me incita a seguir en movimiento— ¿hacia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;qué&lt;/span&gt;? ¿hacia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dónde&lt;/span&gt;? ¿hacia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cuándo&lt;/span&gt;?— &lt;span&gt;lo he dejado de saber&lt;/span&gt;. En medio de una vorágine sensual, en medio de un torbellino de búsquedas y de anhelos, en que escapo de cada instancia solemne y me dejo perder entre los abismos de la instantaneidad, de la no-perdurabilidad del tiempo, de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chispa&lt;/span&gt;, escuché tu voz saliendo de alguna concavidad perdida de mí en la medida en que la había dejado de esperar, porque pensé, entonces, que la espera implicaba una búsqueda convulsa. No anhelo perder la razón: deseo todo aquello que la razón me hace perder (Alquié). Someto tu compañía a un incesante examen apenas comprensible en nuevos viajeros que aún se sorprenden con conocer un nuevo bálsamo—una nueva poción— un nuevo sortilegio— y camino irresistiblemente por el sendero circular de tu castillo de cristal. ¿Qué implica, me pregunto, escuchar de ti? ¿Qué puertas abrirías, qué cuevas destruirías, qué pasajes demolerías? Me postro ante tu bruma a sabiendas de que puedo perderlo todo con la convicción de que nada me pertenece; anhelo reconocer el mapa lunar de tus labios a sabiendas de que podría perderme en tus arenas movedizas; me asomo a tu mirada como un Sísifo luchando por su condena; me &lt;span style="font-style: italic;"&gt;escribo&lt;/span&gt; frente a una tiniebla.  En la oscuridad latente—marítima—incendiaria— de mis ojos cerrados, leo una a una tus sílabas implacables.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Barcelona, mayo 11 de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-7821750082830152499?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/05/bruma.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SghkUuIj91I/AAAAAAAABHc/bHno85fCPbc/s72-c/CARA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-6695267198867809505</guid><pubDate>Tue, 05 May 2009 22:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-06T00:47:45.914+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Aragon</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Desnos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>beethoven</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>azar objetivo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>andré breton</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>camarón de la isla</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>agua</category><title>Agua</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SgDBw17dzUI/AAAAAAAABHU/GrVG1lTEwyM/s1600-h/andrebretonc1930ps4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 218px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SgDBw17dzUI/AAAAAAAABHU/GrVG1lTEwyM/s320/andrebretonc1930ps4.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332475003661045058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy en la noche, mientras preparaba un plato de espaguetis con una salsa que ya se me había ocurrido alguna otra vez. El agua había empezado a hervir, pero antes de esto ya había yo picado la mitad de la cebolla de Gerona, morada como un repollo sin tener absolutamente nada que ver, y la otra mitad de cebolla normal como un redondel, blanca como cualquier otra, y dos ajos. Mientras puse a fuego lento la combinación de todo esto mas un calabacín picado en finas esquinas, cada una independiente, en una buena cantidad de aceite de oliva sin olvidar la sal y la pimienta, y luego de haberlo dejado una buena veintena de minutos allí cocerse y soltar y dar sabor, decidí que era momento de poner los tomates picados en cuadrantes no del todo perfectos. Para esto, saqué un limpión, y sostenidos en la misma mano comencé a lavarlos. Mientras caía el agua de la llave imaginé los centenares de miles de hogares que exactamente en ese momento estaban haciendo eso: lavando un tomate. Aún así, pensé: “No creo que el agua se acabe, nunca.”&lt;br /&gt;Sentí de inmediato, entonces, que hervía. Dejé caer los espaguetis hechos un redondel justamente en el centro de la olla, y los solté para ver ese curioso abanico que siempre he detectado como un meritorio efecto estético. Recordé un consejo italiano que había leído en un libro de pastas en casa de un amigo madrileño, que él bien sabe utilizar porque jamás he sido un ciego comensal. Consistía en ir presionándolos hasta que fueran cediendo en su rigor y sumergiéndose hasta quedar cubiertos en toda su altura. Utilicé para esto una cuchara de palo, creyendo que no hacía falta usar las manos. En un brusco movimiento, por buen descuidado, salpiqué dos gordas gotas de agua hirviendo en mi brazo derecho. Alcancé a sentir ese diferido entre la visión y el dolor, en la medida en que nos preparamos para un posible estertor. Abrí la llave de agua fría en abundancia, y calmé medianamente el dolor.&lt;br /&gt;¿Se debe acaso, por una cuestión ineludible aunque irónica, que la sucesión de quemaduras, no experimentadas por mí hace más de un año, y mi comentario respecto a la imposibilidad de agotamiento del agua, hayan mantenido una íntima correspondencia? Lo desconozco.&lt;br /&gt;Horas más tarde recibo un mensaje de una amiga: está en urgencias en el hospital, cocinando una sopa se ha quemado en la pierna con agua derecha. “No es nada grave”, me ha escrito, “pero sí un poco feo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta sucesión de eventos que acontecieron la noche de hoy forman parte de un escenario casi perfecto. Por un lado, la apasionante biografía de Breton que estoy leyendo de Polizotti; la hormigueante lectura que realicé la semana pasada de Nadja; el libro de Dumas que me dispongo a leer sobre Desnos y la frase que siempre recuerdo de Aragon, precisamente en el momento en que el silencio mortuorio que llevo en cuanto a escritura se refiere desde, sin encontrar aún una explicación que me satisfaga, la muerte de mi abuelo, me ha venido acechando de manera excluyente. He guardado un silencio bastante parecido a la estupidez, como alguna vez leí de epígrafe en un libro de bachillerato. Y todo esto del agua, que además de ser vida, ícono manantial de la tradición mística y elemento absolutamente cotidiano, es absolutamente inefable.&lt;br /&gt;Para escribir esto he escuchado el concierto para piano “Emperador” de Beethoven y su primer movimiento de la sexta sinfonía; por último, “Como el agua” de Camarón de la Isla. Una ola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-6695267198867809505?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/05/agua.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SgDBw17dzUI/AAAAAAAABHU/GrVG1lTEwyM/s72-c/andrebretonc1930ps4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-35597546779489938</guid><pubDate>Sun, 08 Mar 2009 15:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-03-11T19:30:22.671+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>César Gómez Estrada</category><title>A mi abuelo</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SbPhb2TU91I/AAAAAAAABG0/yS-2B8t2HKI/s1600-h/abue2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 314px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SbPhb2TU91I/AAAAAAAABG0/yS-2B8t2HKI/s320/abue2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310836254149244754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Abuelo hermoso de rostro nacarado,&lt;br /&gt;desde mi sangre canta su voz venerable;&lt;br /&gt;roble, guayacán, nogal alumbrado,&lt;br /&gt;imagen perpetua del Amor indomable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted vive en mí, abuelo hermoso de cabellera nevada,&lt;br /&gt;en mis brazos, en mis piernas, en mi corazón encalambrado;&lt;br /&gt;león, oso pardo, pantera renombrada,&lt;br /&gt;maestro del Amor, del caminar, de la senda dorada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su rostro se refleja en mi mirada,&lt;br /&gt;abuelo hermoso, forjador de familia entronada;&lt;br /&gt;diamante, amatista, gema templada,&lt;br /&gt;luz pura y poesía plateada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez usted lo escribió, abuelo:&lt;br /&gt;“El silencio también tiene resonancia”.&lt;br /&gt;El mirlo y la alondra recordarán cada mañana&lt;br /&gt;su aumentada y cálida voz argentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que cante la naturaleza entera, abuelo,&lt;br /&gt;que canten los ríos y los guaduales:&lt;br /&gt;jamás palabra que hable de usted&lt;br /&gt;no podrá ser sino cantada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lenguaje del infinito, cariño entrañable;&lt;br /&gt;abrazo eterno, rosa fulgurante.&lt;br /&gt;Impávido coloso, titán inolvidable,&lt;br /&gt;rocío de conocimiento, amor envidiable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Abuelo hermoso, viejo admirable,&lt;br /&gt;corazón atrevido, vividor insaciable;&lt;br /&gt;perdurarán por siempre, amante inquebrantable,&lt;br /&gt;las enseñanzas de su profesión delirante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, olivo hermoso, precisamente así,&lt;br /&gt;su cantar poético vivirá siempre en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Madrid, marzo 8 de 2009&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-35597546779489938?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/03/mi-abuelo.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SbPhb2TU91I/AAAAAAAABG0/yS-2B8t2HKI/s72-c/abue2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-7092137212180795839</guid><pubDate>Thu, 26 Feb 2009 23:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-03-03T18:16:05.148+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Aragon</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>encuentro amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>azar objetivo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paysan de Paris</category><title>Old father, old artificer</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SaclJQXXFCI/AAAAAAAABGs/rNOEIXRBMN4/s1600-h/brassaiparis-la-nuit-brassai1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 191px; height: 257px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SaclJQXXFCI/AAAAAAAABGs/rNOEIXRBMN4/s320/brassaiparis-la-nuit-brassai1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307251526821418018" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En estos tiempos magníficos, le cedo mi voluntad y destino al azar, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;qui seul parmi les divinités a savait garder son prestige&lt;/span&gt;. De nada me sirve planear encuentros, si me niego a vivir en un mundo profano. De nada sirve empujar, elucubrar, planear: lejos de mí están las ínfulas de un ingeniero urbano. No soy yo quien crea el encuentro, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rencontre&lt;/span&gt;, la sensación, la sorpresa. Mi única amante es el azar, que tiene ese cuerpo que adopta siempre tantas caras. Azar, mantenme siempre bajo tus alas, resguárdame de la vida precisa, meticulosa, planeada. Déjame en el punto justo y preciso del encuentro amoroso, y entonces desaparece para siempre. Pero ahora me rindo ante ti, humilde y observador, para que hagas de mi &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vagabondage &lt;/span&gt;una aventura en el bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;París, 5 de febrero de 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-7092137212180795839?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/02/old-father-old-artificer.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SaclJQXXFCI/AAAAAAAABGs/rNOEIXRBMN4/s72-c/brassaiparis-la-nuit-brassai1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-5363588401715173373</guid><pubDate>Wed, 11 Feb 2009 11:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-12T10:44:47.453+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paris</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>Porte de Montorgueil</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SZK6eUEyJFI/AAAAAAAABGk/c5Th8Zp18Y0/s1600-h/366px-Monet-montorgueil.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 195px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SZK6eUEyJFI/AAAAAAAABGk/c5Th8Zp18Y0/s320/366px-Monet-montorgueil.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301504741316109394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;la porte de montorgueil con su surco de letras doradas y sus terrazas al abrigo del viento nefasto que hace temblar mis rodillas ven entremos a este café de toldos rojos y vientos ensordecedores compartiremos cada plato sin importar el tamaño no te preocupes por tus cigarrillos he traído de liar y los hago más bien rápido, deja tus light de lado te los he traído y quién sabe cuándo podrás fumarlos de nuevo y es la presión de una represa la que siento venir desde el interior de mi cuerpo son palabras que no dejo salir son labios que no dejo mover son manos encadenadas a un recuerdo que nos acecha &lt;span style="font-style: italic;"&gt;C’est bien c’est bien je n’en parlerai jamais plus Je garderai cette colère dans ma bouche&lt;/span&gt; enajenada del cuerpo refrendado  la rebeldía de mi lengua agazapada la obstinación de mi ojo izquierdo por sorprender un momento tu mirada perdida qué más da el temporal que arremete contra tu falda gris qué más da he perdido mis pies bajo este adoquinado de hielo de la rue montorgueil con su surco de letras doradas pon más vino que tengo la garganta seca de callar déjame verte tras la cortina transparente háblame de bogotá no pidamos postre caminemos un poco más me sorprenden las escaleras de la estación sentier los conductores del metro con sus caras melancólicas fuera del tiempo cómo debe verse la rue saint martin ven camina conmigo la rue quincampoix háblame mientras callo no me permitas hablar cámbiate de asiento entran los guardias ven cambiemos de vagón recuerda que no he pagado el billete se acaban de bajar prefieres la miloja al helado de chocolate quién iba a pensar cómo imaginar la setenta con novena desde la sombra de la rue réaumur allí está la imagino me pertenece ayer caminé el impasse briare debiste haber visto dos bicis deshechas siempre hay algo nostálgico en una bicicleta violada mucho más en una llanta maltrecha por la mala fe de un conductor de algún vehículo yo ya he perdido tres martina valentina marie claire quién sabe si dolores de andalucía sigue allí encadenada en la avenida mistral siempre camino con la incertidumbre de la pérdida recuerdas aquella vez que nos prometimos tallar nuestras manos mientras el frío de la porte de la bagnolet y mientras el silbido de un búho que atraviesa mi recuerdo pero qué recibo ahora es la distancia aprisionada son las cadenas del tiempo es la necesidad de la distancia es el père lachaise &lt;span style="font-style: italic;"&gt;à nous deux maintenant &lt;/span&gt;ven saltemos por esta ventana y perdámonos en el canal saint-martin pero ya estoy en el muelle no miro atrás no recordé el nombre de ese cuadro me pareció verlo pero te vas tu imagen se va es el humo de una calle solitaria la rue de bruxelles a las dos de la madrugada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Quand tu dorms dans mes bras je peux longuement caresser ton âme Ainsi tu ne m’as pas quitté j’ai te retenue ô ma femme&lt;/span&gt; ya no tengo la edad de dormir caminaría desde barbès rochechouart solo para ver la luz escondida tras el viento frío sería una estupidez con este dolor de garganta aún más torpe fumar como lo estoy haciendo ahora luego de la segunda copa de vino rojo de esta noche en que ya no intento tanto dejar de fumar y no es sencillo reconócelo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;J’inventarai pour toi  la rose&lt;/span&gt; sangra mi sangre&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;París, febrero/2009&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-5363588401715173373?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/02/porte-de-montorgueil.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SZK6eUEyJFI/AAAAAAAABGk/c5Th8Zp18Y0/s72-c/366px-Monet-montorgueil.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-7219876216346286679</guid><pubDate>Tue, 10 Feb 2009 01:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-11T12:48:17.430+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paris</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>La porte de Bagnolet</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SZDcEIIJBFI/AAAAAAAABGc/2e_tp4nHP8w/s1600-h/porte.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 251px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SZDcEIIJBFI/AAAAAAAABGc/2e_tp4nHP8w/s320/porte.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5300978724874290258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La porte de Bagnolet se queda pequeña para cada uno de mis recuerdos, como aquél Cristo de alguna iglesia nuestra que creció en tamaño para evitar que el gran portón café lo dejara partir, y mira que no son tantos, apenas te veo y ya conozco mis recuerdos de más de mil años, pero qué quieres que haga, así funciona la ensoñación y poco o nada haré para deshacerme de ella &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Je suis l’hérésiarque de toutes les églises Je te préfère à tout ce qui vaut de vivre et de mourir&lt;/span&gt;. Cuando te sujetas el pelo y dejas en alta vista el tallo perfecto de tu cuello, cuando sabes de sobra que llamas voces e incitas susurros bien sabes cómo es no te sonrojes el mar rojo siempre se verá hermoso en tu rostro nacarado, cuando siento que vuelves de tus parajes desconocidos para revestirte de misterio cuando eres &lt;span style="font-style: italic;"&gt;l’image vagabonde&lt;/span&gt; de poemas aturdidos vuelvo sobre mi recuerdo y vuelvo sobre las tablillas de mi prehistoria, pero qué es esto que recibo ahora, qué es esta mi voz de ultratumba y mi desmesurada memoria qué es aquello que siento golpear en la ventana de noches oscuras donde sólo vuela el Gran Búho por calles de hollín es apenas el temporal no entrará cierra los ojos ha olvidado la llave de oro en otra vida yo que desde siempre he intentado encontrar el oro de los tiempos. Te llevas la mano derecha a la boca cada vez que ríes de manera ensoñadora como si intentaras cerrar el velo que abre el misterio la ventana a otros paisajes el diccionario sentimental de una imagen en cada una de tus pupilas viven y mueren mundos perdidos y olvidados, a ojos albinos suena en mi ventana el soplo de un pulmón sempiterno &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Qu’est-ce qu’il m’arrive Je viens à coup de m’entendre d’entendre ma voix venant de loin hors de moi ma voix hors d’elle et de moi comme à travers le temps un écho dans un bloc de glace&lt;/span&gt; ya sabes cómo viene siendo en estos días, Aragon lo dice todo y lo dice mejor yo que encontré ese librito perdido entre catálogos en el Pompidou yo que venía buscando fotografías y di con un poema heroico amoroso pleno miedoso ensoñador &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ne t’offense pas de mon parler vulgaire Il est L’eau simple qui fait ce bruit désagréable dans le feu&lt;/span&gt; pero qué llega ahora a mi puerta es el fuego sordo es el fuego que talla y descompone, es la lengua de un ángel de gangrena es el color de la segunda copa de vino que llevo esta noche en que intento dejar de fumar lo intento reconoce que lo intento no es sencillo no lo hago muy a menudo pero siempre, intento hacerlo de la mejor manera, el fuego que es huella de serpientes y es eco del mar el fuego que es una fotografía de Man Ray y una huella de Brassaï  ya te veía yo en los viejos daguerrotipos de Atget detrás de esos inmuebles que pronto desaparecerían no son dos años los que vives en la ciudad llevas la Tour Saint Jacques entre tus dientes. Duermes ahora en el umbral de la puerta te dejas llevar por Morfeo enloquecedor que estalla de alegría invernal siempre que te arrulla entre tus brazos silencio silencio ya es de madrugada ya llega el temporal ya es la noche fría y el laberinto vacío son los pasajes cerrados y la esquina de la rue Vivienne y la rue de Petits Champs ya se encienden las lámparas de gas y se detiene el ómnibus dos vacas duermen en la place de l’Opéra vamos mañana al mercado de Clignancourt, quiero encontrar la cucharita con zapatillas de cristal silencio, silencio ya es de madrugada duerme duerme &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Toi qui es la rose ô mystérieuse rose en ce temps de l'anée&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;París, febrero/2009&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-7219876216346286679?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/02/la-porte-de-bagnolet.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SZDcEIIJBFI/AAAAAAAABGc/2e_tp4nHP8w/s72-c/porte.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-4458333571926073824</guid><pubDate>Thu, 05 Feb 2009 23:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-06T01:05:19.391+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>París</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>promenade</category><title>Tifinagh</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SYt5L1Vm2DI/AAAAAAAABGU/urAKPyX5Ank/s1600-h/Image126.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SYt5L1Vm2DI/AAAAAAAABGU/urAKPyX5Ank/s320/Image126.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5299462630734747698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al llegar supe que me era completamente necesario “hacer tiempo”, como si fuera algo tan sencillo y cotidiano de hacer— máxime sabiendo que me esperaba hacerlo con el grueso saco azul debajo del fiel abrigo arrastrando mi siempre pesada maleta con mi mano izquierda— luego de una brutal en cuanto tonta cortada que me hice esta mañana, ¿por qué se me habrá ocurrido quitarle las motas a mi buzo café justo hoy, antes de salir, a sabiendas de que no lo usaría hasta dentro de unos días, a sabiendas de que esas malditas cuchillas de afeitar del Día no sirven más que para agredir la cara o, en su defecto, mi pulgar izquierdo?— no hay sensación más grotesca que la de saberse caminando con una gasa que permite ver la sangre que la herida no ha dejado de emanar— aún sabiendo todo esto me dejé llevar luego de haber descendido del Roissybus justo al frente de la Opéra, tomar la Mogador hacia arriba, ver que en el teatro siguen representando “El rey león” y que las obras circundantes a las galerías Lafayette siguen interrumpiendo el andar de los peatones y de los carros, comenzó una promenade más. Sabiendo que llegar a la casa directamente implicaría seguir derecho porque nadie me abriría, lo hice sin siquiera pasar delante suyo. Estuve dándole vueltas a la Place de Clichy encima, en calles aleatorias, viendo estudiantes de colegio salir de clase y luego viendo a los mismos peatones que jamás respetan un semáforo— vi a uno que, con la palma de la mano abierta, le hacía señales al carro que venía para que se detuviera—, viendo a un ciclista bajarse y atravesar caminando el cruce peatonal del Boulevard de Clichy a pie, arrastrando al bici, un par de metros nada más, algo jamás visto en Barcelona, viendo a un viejo subir por la calle Amsterdam con una chaqueta raída café y un saco blanco a rayas azules celestes salpicada de —posiblemente— sopa de tomate fría. Vi al mismo hombre de años atrás haciendo girar la manivela de su caja de música mientras que su gato negriblanco, en el mismo cesto cubierto por una tela azul, dormía indiferente al invierno. No quería alejarme de la plaza, pero tampoco había elegido lugar alguno para llegar. Caminé con el mero propósito de encontrar un café para tomar algo, pero esto desde siempre me ha parecido de una inmensa dificultad. Impera la necesidad de sentir desde fuera aquello que, multiplicado, sentiré dentro: austero, póstumo, impávido. Decidí, ante la infructuosidad de mi búsqueda, comer una crepe con jamón y queso donde ya sabía yo que las vendían. Siempre he sentido que caminar las calles comiendo algo— lo que sea, un bocadillo, una fruta madura, una crepe— implica que la comida, de alguna manera, se ensucia por la presencia de la calle. No obstante mi pérfida convicción, decidí tomar el Boulevard de Clichy en dirección a Pigalle dando buenos mordiscos a mi crepe que quería se acabara cuanto antes para evitar un constante ensuciamiento. De repente, a lo lejos, una calle cerrada: una estructura metálica en la calle que la superaba en distancia, presuntamente un puente vehicular, pero dentro, en la calle, una reja entreabierta en su final, un toldo rojo. Cinco mesas cuadradas en la terraza, de un color que asemeja un verano victoriano que no será visto hasta dentro de meses. Una mesa solitaria en la esquina, al lado un espacio propicio para dejar la maleta y mi morral, un mesero preguntando qué quiero, un vaso con agua y un café, por favor. Una llamada que asigna la hora del encuentro para abrir las puertas al hogar, la libreta de apuntes,  los últimos cigarrillos de un paquete que llegó conmigo, un esfero que promociona Caixa Galicia, ya es hora de quitarme el pesado abrigo. Dos jóvenes sentados al lado, un hombre que se sienta a tomarse un café y fumar un cigarrillo detrás de otro, un viejo que pasa rechistando mientras hace sonar sus sandalias contra el pavimento gris. Hago tiempo, hice tiempo: sé que este café Tifinagh, transcriptor indeleble, me venía esperando desde mi última vez en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-4458333571926073824?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/02/tifinagh.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SYt5L1Vm2DI/AAAAAAAABGU/urAKPyX5Ank/s72-c/Image126.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-2633100555801296791</guid><pubDate>Mon, 26 Jan 2009 10:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-26T11:38:16.104+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>melancolía</category><title>Bilis negra</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SX2SkY-7ZnI/AAAAAAAABGM/7lxhafgt49Y/s1600-h/464pxdrer_melancholia_i_med.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 249px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SX2SkY-7ZnI/AAAAAAAABGM/7lxhafgt49Y/s320/464pxdrer_melancholia_i_med.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295549890736907890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin siquiera darme cuenta, de un momento a otro, vuelve sobre mí la sensación amorfa, monstruosa, minotaurica. No hay lenguaje alguno que logre sobrellevarla— en estos momentos rasgo el fondo de mi pensamiento, extraigo de él una esencia invisible, inexpugnable, etérea—, y el cuerpo es partícipe de aquello que tan solo se siente en el interior, en ese cuerpo que nunca hemos visto, en esa carne que está triste y en ese líquido negro que se había escondido tras la coyuntura de algún hueso del pasado. ¿Cómo es posible tanta sorpresa, cómo es posible esta catarata de imágenes que me vuelcan sobre el pensamiento melancólico? Me duele alguna parte del cuerpo, pero me duele precisamente aquella de la que carezco. Adolesco de mi propia prótesis, y es allí donde se concentran mis desventuras. He escuchado muchas veces a recién amputados que sienten el fantasma del cuerpo ausente; sienten una rasquiña en la palma de la mano que ya dejó de formar parte de su cuerpo, sienten un calambre en las pantorrillas que dejaron de ser suyas, sienten una tensión en el codo que ya no es suyo. Me duele aquella parte del cuerpo que durante meses dejó de ser mía, siento dolor por esa carne que dejé de ver, sentir y probar desde el tiempo de la canícula. Ayer estaba bien: la mirada fluía, la risa despertaba, las imágenes se dejaban llevar una detrás de otra de una manera armoniosa. Pero hoy, al abrir los ojos, la tensión, la gangrena, el fuego oscuro de una pasión desmesurada. ¿Habrá sido acaso algún sueño, alguna secreción nocturna, la del humor negro viajando en época oscura y perniciosa? Lo desconozco. Dejé de mirar mi correo porque dejé de recibir correspondencia; tengo montañas de libros esperando, y tengo multitud de palabras que reclaman ser escritas. Pero la carne está triste.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Alsacia (Pereira), enero 7 de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-2633100555801296791?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/01/bilis-negra.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SX2SkY-7ZnI/AAAAAAAABGM/7lxhafgt49Y/s72-c/464pxdrer_melancholia_i_med.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-1046585358293965291</guid><pubDate>Mon, 19 Jan 2009 00:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-19T01:33:03.714+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Barcelona</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>promenade</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>bici</category><title>Vuelvo a ti, Dolores</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al volver a la ciudad, comprobé aquello que me habían dicho: mi Avispón Gris, enferma como hasta el momento lo ha estado, volvió a incapacitarse, esta vez aparentemente por una bujía o un desperfecto eléctrico. Caminé con incertidumbre hasta la esquina de Viladomat con Mistral, allí mismo donde había dejado meses atrás parqueada a Dolores de Andalucía, mi bici vinotinto que porta la elegancia femenil de las Grandes Damas de antaño, y sentí verdadera felicidad cuando la reconocí, allí mismo estaba, libre de la hamponería y vandalismo que caracteriza las calles del barrio— de cualquiera— de Barcelona. Esta mañana la tomé para ir a jugar fútbol; luego para ir a correos; luego para regresar a casa. Ya en la noche, luego de haberme dirigido a Paseo de Gràcia y haberla dejado parqueada al frente del Hotel Majestic mientras atendía a una invitación en el Tibidabo, regresé con la tranquila aún temerosa tranquilidad de encontrarla allí mismo. La ausencia de aire en las llantas hace que su rodamiento sea perezoso, lento, caprichoso. Cada pedaleo parece ser dado en un banco de arena, y se limita a la contrariada libertad de cualquier pendiente, sobre todo aquella luego de Enric Granados, viniendo por Diputació.  Pero fue allí mismo, escuchando el tambor metálico de las dos us de seguridad golpeándose una contra la otra, del característico sonido del rodamiento, de sentir dos o tres veces el salto de un cambio y la inesperada interrupción del claxon, que caí en cuenta de todo lo que extrañaba montar en bicicleta, en altas horas de la noche, por la ciudad. Extrañé el lento andar de un promeneur montado en las dos ruedas, y contemplé más de una vez las mismas esquinas que en la moto no hacía más que ver volando. Descubrí, de nuevo, la fachada de Comte d’Urgell, el balconcito de Casanova, el jardín encerrado de Comte Borrell. La noche estaba templada; no había necesidad de cerrarse la chaqueta o de ajustarse el gorro acompañante. Cada impulso de las piernas me recordaba otras noches, cuando me dirigía a otras casas, a otros aposentos, a otros abrazos. Ir en bici en las noches implica el respeto del silencio, vulnerado una y otra vez por el acelerador de la motocicleta. Al llegar a mi destino, aseguré a Dolores a la misma barra donde permaneció tantos meses. Luego caminé Mistral hacia arriba fumando un cigarrillo, contemplé la melancólica escena de un pequeño parque de diversiones instalado durante el fin de semana, despojado de cualquier presencia infantil. Vi a dos árabes borrachos caminando por Entença, un hombre sacando a su perro en Vilamarí y a un grupo de jóvenes riendo fuertemente en Viladomat. Al tomar la curva, allí estaba, impoluta, reservada, respetuosa, Dolores. Recordé que conocí esta ciudad en bicicleta, a la misma que felizmente regreso hasta el momento en que el pragmatismo y facilidad del recorrido me devuelvan una vez más al rugir de mi Avispón Gris.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-1046585358293965291?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/01/vuelvo-ti-dolores.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-5921100887448834022</guid><pubDate>Sun, 04 Jan 2009 20:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-04T22:56:26.213+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amante</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Domingo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>memoria</category><title>Gràcia</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SWEYxHQS8pI/AAAAAAAABF0/CzggXkZZR9E/s1600-h/screen-capture.png"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 132px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SWEYxHQS8pI/AAAAAAAABF0/CzggXkZZR9E/s320/screen-capture.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5287534669549728402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Yo que siempre imaginé encontrarte en la calle Portaferrisa, tú saliendo de cualquier tienda con tus bolsas fulgurantes saltando a lo largo de las aceras, yo quizás caminando con la bici en las manos —nunca me ha gustado esa calle en momentos de congestión porque siempre tengo la impresión de estar a punto de atentar contra alguien—, yo que siempre creí que allí sería la primera vez que te vería luego de tantos meses, yo mismo que siempre creí eso, te veo aquí al frente mío en este bar de Gràcia, barrio que nunca me perteneció plenamente, barrio que me robaste y a la vez devolviste a la vida. Sentada al frente mío te veo sujetar tu copa de vino blanco y recuerdo cada centímetro de tu cuerpo: me vuelvo a dejar perder por entre los lunares de tu cara, reconozco tu sonrisa a pesar de la penumbra roja que nos rodea, alcanzo a descifrar tus dedos finos y pequeños, tus manos de gatito juguetón encima de la mesa de gruesas tablas de madera, e imagino tu espalda fina y tersa, la dimensión ideal del cuerpo femenino, cuántas veces me dejé sorprender bajo la luz de la luna perdida en los mares de tu aroma. Tu pelo negro azabache retumba entre las sombras de las luces rojas y azules que repentinamente entran de la calle, de esa misma calle que alguna vez, seguramente, nos vio pasar juntos, y de nuevo son tus manos de pequeño kitten juguetón, tú que para entonces eras fantasma, eras espectro de lugares indeseados, de miradas atemorizantes, de deseos marchitos te posas al frente mío y te reconozco tal cual eres, primorosa, hermosa como siempre me has parecido,  encantadora de susurros lejanos, seductora de la mirada, dadora de sensaciones. Me cuentas de Lisboa, de Sintra, de Berlín, de las traducciones que han dejado de llegar y de las clases de la academia; yo te cuento de París, de mi viaje a Bogotá, de la tesis y del trabajo del blog. Nos hablamos como hacía meses lo habíamos dejado de hacer, y entonces me pregunto si me has extrañado, si en algún momento me has dejado de pensar, si has pensado que todo fue demasiado veloz y fugitivo: si te has arrepentido de haberme dejado en ese piso de esquinas amplias. No lo pregunto en voz alta; lo ignoro y prefiero dejarlo así. ¿Estarás con alguien? ¿Cuántos hombres habrán pasado por tus labios, por tus piernas, por tus manos? Recuerdo el temblor de tu cuerpo henchido al mío, recuerdo el palpitar de tu respiración, los gemidos, la manera como volteabas tu cuerpo y me besabas y me decías que me querías y luego saltábamos a la ducha como un par de recién enamorados. Pero esto es recuerdo: estás al frente de mí, te dejas hablar como no me lo habías permitido hacer, y entonces te veo hermosa como siempre me has parecido, y te veo bien, te veo como te debo mirar, te sitúo en mi universo de constelaciones de la manera idónea, sabiéndote ajena pero a la vez propia porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ce que j’ai aimé, que je l’ai gardé ou non, je l’aimarai toujours, &lt;/span&gt;y me encantaría zambullirme en tu cuello y una vez allí contar de nuevo los lunares de tu rostro, consentir tu cuerpo, tus senos grandes que siempre me sedujeron y tus piernas que encontré moldeadas a la perfección de mi cuerpo, pero ya no eres mía, ya no soy tuyo, y en el recuerdo se vive aún sabiéndose ajeno, la calle Calabria siempre te pertenecerá a pesar de que ya apenas nos vimos allí, alejados como dos amantes trágicos, esperando el momento de la sangre en la arena y de la pedida de la oreja y de la cortada del rabo, porque como amantes míticos no nos detuvimos hasta estar en el borde del mundo, allí mismo desde donde te veo ahora, despidiéndote de mi con la mano en alto, del otro lado del mundo, allí donde no llego, allí de donde no saltarás, porque en el amor siempre seremos los dos quienes perderemos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Alsacia (Pereira), enero 3 de 2008&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-5921100887448834022?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2009/01/grcia.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SWEYxHQS8pI/AAAAAAAABF0/CzggXkZZR9E/s72-c/screen-capture.png' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-1981367169147843451</guid><pubDate>Mon, 15 Dec 2008 22:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-16T00:02:08.274+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>before sunrise</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>before sunset</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>Before everything</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SUbgmAfogoI/AAAAAAAABFc/jaxlgt2q0Bc/s1600-h/screen-capture-3.png"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 339px; height: 194px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SUbgmAfogoI/AAAAAAAABFc/jaxlgt2q0Bc/s320/screen-capture-3.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280154556710814338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sentado en mi escritorio, a medida que escuchaba avanzar los truenos que siempre aparecen por estas horas en el aire bogotano, y luego de haber terminado algunas cuestiones de la editorial, me dejé sorprender por la lluvia mirando la segunda parte de esa película que en muchos aspectos resuelve el futuro desolado de aquellos dos amantes que se conocen en Viena y se prometen volver a encontrarse en el muelle de la estación, seis meses después. Sentí alegría, debo aceptarlo, al saber que no se encontraron; que algo falló, que la cita se incumplió, porque desde siempre he considerado que las historias de amor tienen, necesariamente, que cumplir con su sino trágico. Así como en la primera entrega el momento que más disfruté es cuando los dos, sentados frente a frente, simulan llamar a aquél que los está esperando en alguna parte, permitiéndose así llenarse la boca de palabras de amor y de reconocimiento ante la seducción amorosa que sintieron, en la segunda entrega sentí un verdadero placer al escucharlos hablar de lo que fue esa noche, nueve años después, ya librados —en la justa medida— del sentimiento romántico que entonces sentían. ¿Cómo luchar contra la idealización de la noche que pasaron juntos? ¿Se hace bien, pues, en recordar todo hasta la inconsciencia, escribir sin más remedio que aquél que intenta luchar contra el tiempo, contra la memoria, crear en los ojos ajenos un interés tan vivo en el recuerdo propio que nos lleve a recrear sin fin aquellos dulces momentos del encuentro deseado? ¿Deberíamos, pues, luchar contra el recuerdo de la sublevación más dulce, más acogedora, más legítima en cuanto entera, sencillamente por el temor a jamás encontrarnos de nuevo, a la peligrosidad del mundo amoroso, al sino trágico de nuestras historias de amor?&lt;br /&gt;No. Definitivamente no.&lt;br /&gt;A pesar de la falta de comunicación de los personajes, a pesar de lo que implica la constante recreación de la imagen del otro, del ausente, a pesar de no saber qué ha sido del otro —¿dónde estará ahora? ¿habrá construido de nuevo su vida? &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿me habrá olvidado?&lt;/span&gt; ¿habrá sentido lo mismo al haber conocido a alguien más?—, sólo contamos, siempre, con el recuerdo casi místico de aquello que nos acercó un poco más a la trascendencia. Me gustó más la segunda parte porque es sabido que el amor— incluso el amor loco— se recrea sobre sí mismo y causa ilusiones, espejismos, contrariedades. La segunda parte consiste en asumir la carga de aquello que sucedió.  Al principio se lucha contra el recuerdo; luego, como era de esperarse, se supera el temor, y se dan cuenta de que efectivamente— como dice en algún momento Jesse— hay un punto en el que no cambiamos, y seremos siempre los mismos.&lt;br /&gt;Sería mucho más sencillo, siempre, alejarnos del estado amoroso, situar el recuerdo en una estela del pasado, como si se tratara de una novela que leímos en tierna infancia o de algún poema que recuperamos del tiempo. Convertir al ausente en personaje literario, olvidar que existe, olvidar que en este momento camina alguna calle de alguna ciudad, que está preparándose para ir a dormir, o que debe estar tomándose el primer café de la mañana.&lt;br /&gt;Pero la sencillez jamás estará en mi menú; la sencillez de una vida agazapada será siempre mi enemigo más acérrimo, mi lucha constante, a pesar de la distancia y del desamor y de la ternura nacida bajo una terraza de un café. Jesse y Céline, al encontrarse gracias a la literatura, se reconocen en la carencia: cada uno implica todo aquello que jamás tuvieron. ¿Culpar a la abuela muerta, al instinto romántico que no les permitió pedirse los números de teléfono, a la ausencia de direcciones postales? &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Que no se culpe a nadie. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Caminarás conmigo algún día la promenade plantée, ma belle vagabonde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-1981367169147843451?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/before-everything.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SUbgmAfogoI/AAAAAAAABFc/jaxlgt2q0Bc/s72-c/screen-capture-3.png' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-8918718588668603569</guid><pubDate>Mon, 15 Dec 2008 04:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-15T05:19:55.256+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><title>"Ephemera", W.B. Yeats</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SUXaloekOSI/AAAAAAAABFU/beGPT-P0Me4/s1600-h/yeats_young02.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 300px; height: 275px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SUXaloekOSI/AAAAAAAABFU/beGPT-P0Me4/s320/yeats_young02.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279866478217410850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;"Your eyes that once were never weary of mine&lt;br /&gt;Are bowed in sorrow under pendulous lids,&lt;br /&gt;Because our love is waning."&lt;br /&gt;                                                                                                 And then she:&lt;br /&gt;"Although our love is waning, let us stand&lt;br /&gt;By the lone border of the lake once more,&lt;br /&gt;Together in that hour of gentleness&lt;br /&gt;When the poor tired child, Passion, falls asleep.&lt;br /&gt;How far away the stars seem, and how far&lt;br /&gt;Is our first kiss, and ah, how old my heart!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensive they paced along the faded leaves,&lt;br /&gt;While slowly he whose hand held hers replied:&lt;br /&gt;"Passion has often worn our wandering hearts."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The woods were round them, and the yellow leaves&lt;br /&gt;Fell like faint meteors in the gloom, and once&lt;br /&gt;A rabbit old and lame limped down the path;&lt;br /&gt;Autumn was over him: and now they stood&lt;br /&gt;On the lone border of the lake once more:&lt;br /&gt;Turning, he saw that she had thrust dead leaves&lt;br /&gt;Gathered in silence, dewy as her eyes,&lt;br /&gt;In bosom and hair.&lt;br /&gt;"Ah, do not mourn," he said,&lt;br /&gt;"That we are tired, for other loves await us;&lt;br /&gt;Hate on and love through unrepining hours.&lt;br /&gt;Before us lies eternity; our souls&lt;br /&gt;Are love, and a continual farewell."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-8918718588668603569?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/ephemera-wb-yeats.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SUXaloekOSI/AAAAAAAABFU/beGPT-P0Me4/s72-c/yeats_young02.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-6546650977012070669</guid><pubDate>Fri, 12 Dec 2008 21:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-13T18:42:32.401+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>biblioteca</category><title>Santuario poético</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SULbL9kB_tI/AAAAAAAABFM/JoIcd1jUOcY/s1600-h/P1050700.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SULbL9kB_tI/AAAAAAAABFM/JoIcd1jUOcY/s320/P1050700.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279022711782375122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya he escrito sobre esto en otra ocasión, pero la verdad el sentimiento siempre es el mismo: al llegar a casa, luego de cuatro, ocho o doce meses, siento un verdadero placer en revisar, una vez más, la biblioteca que aquí dejé, que nunca saldrá, que siempre formará parte de ésta mi casa bogotana. Siempre me sorprendo con los mismos volúmenes, siempre busco alguno sobre el cual haya leído en Barcelona o en cualquier otra parte para poder consultarlo de nuevo, sentirlo familiar, saber que me estaba esperando desde que me fue regalado. En época universitaria, e igualmente cuando era profesor, sentía un verdadero placer por la compra de libros: cualquiera podía entrar en mi biblioteca, y entonces se me metía en la cabeza que el libro recién comprado no tenía por qué ser inmediatamente leído, así que lo separaba en una sección particular, y así me iba poniendo al día con cada uno de ellos. Ahora es diferente; ahora sé que cargar con los libros que compro puede ser tortuoso, en la medida en que tengo que, como el caracol, cargar con la casa a cuestas. Y siempre, cuando me enfrento de nuevo a mi biblioteca, entre ese afiche de Modigliani y aquél otro promocionando la exposición de pintura y escultura del siglo XIX en el Metropolitan, comprados ya hace años y que su tintura evidencia el sol para entonces recibido, reconozco los mismos que con el tiempo no he podido saldar o los otros que exprimí sin misericordia alguna: aquél libro de Hofstadter y aquél otro de Jaeger que dejé a medias, la biografía de Gibson sobre García Lorca de la cual sólo consulté la bibliografía, la correspondencia completa de Flaubert que intenté leer en mi primer vuelo de regreso de París hace ya diez o más años, ese otro ejemplar de Bulgákov cuyos márgenes aún contienen mensajes de una primera novia, mi breve colección de clásicos griegos y latinos (recuerdo que Gredos vendió la traducción a Planeta, y en cada feria del libro nos hacíamos mieles yendo y comprándolos por apenas cinco mil pesos), mi pequeño santuario cortazariano, mi sección Poche francesa, aquél libro de Eggers, aquél otro de Smith,  y ese otro volumen de Garcilaso de la Vega que tantas veces leí.&lt;br /&gt;Pero no todos los sentidos y las leyendas mantienen su longevidad, en la medida en que quizás acaban de nacer o están más allá del tiempo. Apenas observo la pequeña sección de poesía, decido tomar tres volúmenes consultados en algún momento: me siento en la silla de espaldar gris, prendo la lámpara a mi costado, y me dejo pasar las horas ojeando poemas nunca leídos y algunos otros subrayados. Entonces se cobra el sentido, aparece la chispa de la imagen, y ya estoy en terreno conocido. Comprendo que desde siempre has estado inserta en aquellos poemas y que me hacía falta amaestrar la mirada para poder descifrar los signos que entonces, como caminante de un bosque oscuro, debía entender. Sin esfuerzo alguno comprendo, de manera natural y mágica, aquello que quizás siempre supe: que habitas mis libros de Keats, de Shelley y de Yeats, ma belle vagabonde; que hasta ahora lograste salir del laberinto que ellos contenían y   te posas al frente mío, con la naturalidad y belleza que sólo tú puedes otorgar, para recordarme una vez más que desde hace siglos te venía recordando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-6546650977012070669?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/santuario-potico.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SULbL9kB_tI/AAAAAAAABFM/JoIcd1jUOcY/s72-c/P1050700.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-5828928664557591826</guid><pubDate>Wed, 10 Dec 2008 17:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-10T18:34:02.267+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>viajero</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paris</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bogotá</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>En la altura</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/ST_839WWSbI/AAAAAAAABE8/DhPWLrALkQ8/s1600-h/avi%C3%B3n.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/ST_839WWSbI/AAAAAAAABE8/DhPWLrALkQ8/s320/avi%C3%B3n.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278215326592813490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi paso por la ciudad implicó un doble vacío: no me quedaría allí, y de quedarme no te habría encontrado. En pleno descenso sentí los cero grados con los que recibiría a sus viajeros, todos de madrugada. Caminé lo justo, buscando la puerta asignada, atravesando controles infames, policías injustos, sabiéndome en tenso movimiento. Sin embargo tu presencia etérea aplacó cualquier sentimiento de soledad, porque tú eres aeropuerto, eres estación, eres pasaje, eres puente, eres movimiento. Las ciudades, ya lo sabíamos, juegan nuestro juego: paso por aquella que nos vivió dirigiéndome a aquella otra a la que pertenecemos, pero que jamás nos ha cruzado. Tú, por tu parte, estás en una ciudad que desconozco, que de hecho hasta antes de tu viaje había cargado con dolores del pasado y tétricas divagaciones— en ti recuperé la ambición de la playa lisboeta— y dentro de algunas semanas irás a otra que conozco como ninguna. Somos la calle, somos el pasaje: en nuestros ojos se puede leer la dirección de nuestros pasos.&lt;br /&gt;Acá, en la altura, veo tu rostro tallado en el marfil luminoso de las nubes.&lt;br /&gt;¿Pero cómo encontrar la dirección de mi mirada? ¿Cómo imaginarte en Bogotá, ma belle vagabonde, si jamás pensé que esta misteriosa matrona pudiera hacer surgir de sus entrañas una mirada como la tuya? ¿Y si en vez de la promenade plantée hubiera sido el jardín botánico, en vez de la rue Cadet la Jiménez, o la sabana hermosa y melancólica, las parcelas templadas que surcan la altura de nuestra capital, las tardes de sol hiriente y verde sempiterno? ¿Cómo nos hubiéramos visto, cómo nos hubiéramos deseado, cuál habría sido nuestro juego de seducción? Sin proponérmelo, caminaré sus calles buscando tus ojos de jade. Buscaré tu sombra en las aceras, intentaré descifrar la ciudad a partir de tu mirada, te imaginaré en otras épocas, en otras instancias, en otros tiempos. Te retrataré en calles peligrosas, te imaginaré en parques nunca antes visitados, te veré de fiesta en clubes desconocidos. Te buscaré en parejas que se acaban de cruzar en el camino de la ciudad, te buscaré en parajes donde jamás te he visto, y me aseguraré de encontrarte en alguna esquina: la imagino sombreada, algún gran eucalipto en su costado derecho, a pocos pasos de una tienda de barrio. Será la esquina que te verá nacer, bajo la luz incierta de mi mirada, para ser presencia y ausencia: una esquina que, sin saberlo plenamente, será testigo de nuestro encuentro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Avión París-Bogotá, dic. 8/2008&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-5828928664557591826?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/en-la-altura.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/ST_839WWSbI/AAAAAAAABE8/DhPWLrALkQ8/s72-c/avi%C3%B3n.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-3099757794784027636</guid><pubDate>Sat, 06 Dec 2008 20:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-06T23:39:55.782+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>melancolía</category><title>Bogatell</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STrbgS_zMpI/AAAAAAAABE0/110b-HAzZkE/s1600-h/Imagen013.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STrbgS_zMpI/AAAAAAAABE0/110b-HAzZkE/s320/Imagen013.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5276771261319688850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Venir a la playa en invierno es buscar la soledad, quizás una de las soledades más apacibles y férreas que jamás encontraremos. Lejos queda el barullo del centro, las aceras infestadas, los malentendidos transeúntes que siempre esperan un momento para caminar solitariamente. No; acá es distinto. Es distinto porque sólo se busca la soledad cuando ya se está solo, cuando el sentimiento impune de la melancolía ya se ha establecido dentro de nosotros y nos obliga a huir hacia entornos más solitarios, aún más esquivos, aún más desdichados. Pero no; esta no es la palabra. La desdicha no me acompaña, así haya cargado con algo de dicha en los últimos días. Vengo porque en el suave latir del viento y en el silencioso romper de las olas encuentro un costado afín mío: encuentro la tranquilidad de la soledad. A lo lejos un cielo ensangrentado se bate con las farolas amarillas recién encendidas, y yo le doy la espalda a los dos. Acá, en esta banca que ya me vio algún otro día, le doy la espalda a todo: a mí mismo, a lo que anhelo, a lo que deseo. El deseo puro se convierte en el no-deseo, nacido de una instancia precisa sobre la cual se erige un sentimiento en particular: el sentimiento de la soledad de la escritura; el sentimiento de la soledad del amor; el sentimiento de la soledad de la carne; el sentimiento de la soledad de la patria; el sentimiento de la soledad del lenguaje. Solo, impuro, arremetido, consagrado, escribo solo. Así, tranquilamente así.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Playa de Bogatell, Barcelona, dic. 5/08&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-3099757794784027636?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/bogatell.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STrbgS_zMpI/AAAAAAAABE0/110b-HAzZkE/s72-c/Imagen013.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-4744312803168002647</guid><pubDate>Thu, 04 Dec 2008 13:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-04T15:00:22.768+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>carta de amor</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sebastien tellier</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>musica</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>Le chill</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STfg-HCIuWI/AAAAAAAABEk/2Qd1tLcwW94/s1600-h/Sebastien-Tellier-Sexuality.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 276px; height: 276px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STfg-HCIuWI/AAAAAAAABEk/2Qd1tLcwW94/s320/Sebastien-Tellier-Sexuality.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275932846132345186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CU32343%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Cambria; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1073741899 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:Cambria; 	mso-fareast-font-family:Cambria; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:ES-TRAD; 	mso-fareast-language:EN-US;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Entre las variadas y siempre alternativas posibilidades de expresión amorosa, sin lugar a dudas la musical abarca todos los escenarios y bambalinas de cualquier educación sentimental. Cuando Dorian accede a tocar un Nocturno en aquella estancia interior, Lord Henry suspira de manera divina: “Gracias a Dios nos queda por lo menos un arte no imitativo.” Y esto es porque la emoción sentimental de la música sólo se parece a sí misma, sólo se imita a sí misma: nada más vive fuera de ella, y sin lugar a dudas se consagra en el paladar de cualquier oyente de una manera certera, precisa y gloriosa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Crear, pues, un playlist no es más que la sistemática traducción de una carta de amor. Desde hacía meses venía trabajando en un playlist que de alguna manera reflejara mi &lt;i style=""&gt;plancha de anatomía sentimental&lt;/i&gt;: que cada una de las canciones diera fe, calcada al carboncillo o registrada en daguerrotipo, de cada una de las emociones que venía configurando desde un cambio de mirada— así, pues, no es solamente la música a la escritura, sino también el oído a la mirada. Me esmeré; escuché; sentí. Había algo en la providencia del tiempo que me obligaba a tenerla lista, a saber lo que en ella se contenía, porque es bien sabido que no hay sensación más hermosa que aquella de compartir una canción que nos subleva con aquella mujer que también lo hace. Divagando llegué a ti, mi bella vagabunda, y te convertiste en música. De allí la necesidad imperiosa de dejar el sofá, deshacer los nudos de los brazos y desacomodar tu cuerpo de jade para caminar hasta el equipo de sonido y decir: “Pondré esta canción porque quiero convertirla en este momento.” Así, pues, es el poderío de tu presencia, maga ineludible, convertidora de emociones: descompones cada sílaba amorosa para hacer de ella un nuevo mundo. En ese momento puse play a esa canción porque desde siempre supe que eras un fruto real, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;y heme aquí escuchándola, con un sol barcelonés en la ventana, con los árboles aún verdes de la calle Viladomat, con un frío que intenta treparse por debajo del escritorio. Pero me da igual el frío: &lt;i style=""&gt;no me encuentro aquí&lt;/i&gt;. Me encuentro en otra parte. Me encuentro mirando de lejos una ventana que también tenía árboles pero con hojas amarillas, una avenida que se dirigía a una de las puertas de la ciudad, unos caminantes luchando contra un frío invernal, unas torres grisáceas a lo lejos. Me encuentro con las manos entrecruzadas, me encuentro expectante, me encuentro divagador. Es el sabor de la magdalena; es el perfume que nos devuelve en el tiempo de una manera amorosa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La música es la lucha contra el paso del tiempo, y la compilación musical que nos retrata es la más pura y verdadera carta de amor. En cada una de las canciones buscamos la plena correspondencia sentimental, al reconocer, de manera hermosa aún cuando atrevida, que dejamos de tener dos oídos, dos ojos y una boca, puesto que la polifonía ya nos ha convertido en un ser conjunto, en el presente y en la memoria del encuentro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CU32343%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt; 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font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Barcelona, diciembre 2/2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-4744312803168002647?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/le-chill.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STfg-HCIuWI/AAAAAAAABEk/2Qd1tLcwW94/s72-c/Sebastien-Tellier-Sexuality.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-7710759937364404748</guid><pubDate>Tue, 02 Dec 2008 12:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-02T23:32:50.166+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Man Ray</category><title>Promenade dans tes yeux</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STUshWKyQBI/AAAAAAAABEc/kly1UIqXpK8/s1600-h/manray.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; 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Un ojo que viaja a través del cielo terrestre, buscándose camino por entre los matorrales de la ciudad, abriéndose campo entre las verbenas, los gritos, los malhumorados verduleros de Les Halles, a través de los rugidos hirvientes de las escamas del metro que, si se quedara allí postrado, le harían perder su voz sin remedio alguno. Ojo incoloro que desprende un hálito de colores y aromas recobrados, surcando las aceras empedradas de la rue Berger, de la rue Saint-Merri, espantando malhechores tardíos, espetando con su firme andar nocturno y meditabundo a los chiffonniers a quienes ha dejado el paso del tiempo y aún, con una celeridad apenas comprendida en viejas fotografías de Brassai, dan fe de su gloriosa reputación. Un ojo que es mirada que es bosque que es ciudad, un ojo que es búsqueda que es aventura que es pasión. Una mirada que resucita el llanto inocente de un recién nacido en un mundo vulgar, privado de cualquier sensación divina, alejado para siempre de un cruce de caminos, de una posibilidad de certero misterio. Un llanto que se traduce en campanazos que hacen temblar la rue des Archives—incluso alcanza a retumbar la Tour Saint Jacques—, haciendo que los comensales y atendedores de bares y sidrerías contemplen cabizbajos la pompa y gala que implica el silencioso atravesar hacia las inmediaciones del bosque. Será luego, en la rue Oberkampf, que detendrá su paso y contemplará el ramaje abstruso que ante sí se perfila: dos carteros, con aire siniestro, cargan en sus mochilas amarillas cartas de vida y de amor; ante sus pies, un perro bermejo aúlla en medio del frío decembrino. Pero ya no está allí; ya se encuentra caminando los surcos de las tumbas del Père Lachaise, que como anaqueles abren su camino por entre letras ya leídas y gritos del pasado. “À nous deux maintenant”, alcanza a oír, pero es otro siglo y es otra la situación, y es barro en los zapatos y las campanas de la rue des Archives y un reloj tic-tac que no se acalla porque suyo es el verdadero devenir de los apasionados. En la rue des Partants ve a dos amantes besándose en una banca a espaldas de un clochard que ha logrado conciliar el sueño: a sus pies están dispuestos dos zapatos marrones, maltrechos, una botella de vino a medio llenar, y unos papeles viejos sujetos por una piedra angulosa. Un hombre de sombrero negro y abrigo carmesí se deja lamentar en la rue Fernand Léger mientras sujeta en su mano izquierda lo que parece ser una carta de amor y de vida. Un perro bermejo aúlla en la esquina de la rue de Bidassoa con la avenida Gambetta. Desde allí observa a lo lejos la rue de Chemin Vert, y se da cuenta de que es precisamente éste el sendero que le ha deparado el laberinto de la ciudad. Se prepara; camina unos pasos, se retrasa otros. El reloj ha dado las nueve y cuarto de la noche. Una silueta con chaqueta encuerada verde, anteojos de prominente marco negro y arduo caminar le pasa derecho, dirigiéndose hacia la rue Belgrand. Ya no hay lágrimas, ya no hay desazón: es azar y es intuición. La calle está sola, y un cartero ha dejado una postal antigua en el primer portal, allí, al lado de un restaurante de mala reputación y ágil servir. No es edificio: es santuario. No es postal, es remebranza. Subo los peldaños, digito el código. He llegado al centro del bosque.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la sombra de tu mirada centelleante vislumbro tu cuerpo misterioso, inabarcable, libre y armonioso, ajeno a cualquier posesión a no ser que fuera el de tu propia mirada. Allí, en la lejanía, libre y ardua, contemplo a la mujer que he encontrado en el bosque. Y es un encuentro, por demás, que jamás te librará de tu purpúreo misterio y adoración, ma belle vagabonde.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-7710759937364404748?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/promenade-dans-tes-yeux.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STUshWKyQBI/AAAAAAAABEc/kly1UIqXpK8/s72-c/manray.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-8559225116777902585</guid><pubDate>Tue, 02 Dec 2008 10:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-03T00:14:44.438+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>andré breton</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La confesión desdeñosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>"La confesión desdeñosa", Breton</title><description>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STUQjGIGt_I/AAAAAAAABEU/TLItx4tFW-M/s1600-h/breton.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275140733660477426" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right; width: 232px; height: 293px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STUQjGIGt_I/AAAAAAAABEU/TLItx4tFW-M/s320/breton.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A veces, para significar “la experiencia”, se recurre en francés a esta expresión conmovedora: el plomo en la cabeza. Del plomo en la cabeza se supone que resulta para el hombre cierto desplazamiento de su centro de gravedad. Se ha convenido incluso en ver en ello la condición del equilibrio humano, equilibrio completamente relativo puesto que, teóricamente por lo menos, la asimilación funcional que caracteriza a los seres vivos termina cuando las condiciones favorables cesan, y cesan siempre. Tengo veintisiete años y me jacto de no conocer desde hace mucho ese equilibrio. Siempre me he prohibido pensar en el porvenir: si me ha sucedido hacer proyectos, era pura concesión a algunos seres y sólo yo sabía qué reservas les aportaba en mi fuero interno. Sin embargo estoy bien alejado de la despreocupación y no admito que se pueda encontrar algún reposo en el sentimiento de la vanidad de todas las cosas. Absolutamente incapaz de acomodarme a la suerte que me es deparada, herido en mi más alta conciencia por la denegación de justicia que no se excusa de ninguna manera, a mis ojos, por el pecado original, me cuido de adaptar mi existencia a las condiciones irrisorias,&lt;em&gt; aquí abajo&lt;/em&gt;, de toda existencia. (…)&lt;br /&gt;No quiero sacrificar nada a la felicidad: el pragmatismo no está a mi alcance. Buscar consuelo en una creencia me parece vulgar. Es indigno suponer un remedio al sufrimiento moral. Suicidarse sólo lo encuentro legítimo en un caso: no teniendo en el mundo otro desafío que lanzar sino el deseo, no recibiendo mayor desafío que la muerte, puede llegar a desearse la muerte. Pero ni se plantea la posibilidad de idiotizarme, sería condenarme al remordimiento. Me he prestado a tal cosa una o dos veces: no me resulta. (…)&lt;br /&gt;En todo caso me he jurado no dejar amortiguarse nada en mí, en la medida en que pueda yo influir.&lt;br /&gt;No por ello observo menos con qué habilidad la naturaleza trata de obtener de mí toda clase de desistimientos. Bajo la máscara del hastío, de la duda, de la necesidad, intenta arrancarme un acto de renuncia a cambio del cual no hay favor que no me ofrezca. En otro tiempo no salía de mi casa sin haber dicho un adiós definitivo a todo lo que se había acumulado en ella de recuerdos que atan, a todo lo que sentía listo a perpetuarse en ella de mí mismo. La calle, a la que juzgaba capaz de entregar a mi vida sus sorprendentes desvíos, la calle con sus inquietudes y sus miradas, era mi verdadero elemento: respiraba en ella como en ninguna otra parte el aire de lo eventual.&lt;br /&gt;Cada noche, dejaba abierta de par en par la puerta de la habitación que ocupaba en el hotel con la esperanza de despertarme por fin al lado de una compañera que no hubiera escogido. Sólo más tarde temí que a su vez la calle y esa desconocida me fijasen. Pero esto es otro asunto. A decir verdad, en esa lucha de todos los instantes cuyo resultado más habitual es detener lo más espontáneo y precioso que hay en el mundo, no estoy seguro de que se pueda vencer: Apollinaire, tan perspicaz en muchas ocasiones, estaba listo a todos los sacrificios algunos meses ante de morir; Valéry, que había expresado notablemente su voluntad de silencio, se abandona hoy, autorizando la peor trampa sobre su pensamiento y sobre su obra. No pasa semana sin que se entere uno de que un espíritu estimable acaba de “sentar cabeza”. Hay manera, al parecer, de portarse con más o menos honor y eso es todo. Todavía no me inquieta saber de qué carretada me tocará ser, hasta dónde aguantaré. Hasta nueva orden, todo lo que pueda retrasar la clasificación de los seres, de las ideas, en una palabra mantener el equívoco, tiene mi aprobación. Mi mayor deseo es poder hacer mía por mucho tiempo la admirable frase de Lautréamont: “Desde el impronunciable día de mi nacimiento, he tenido por las planchas somníferas un odio irreconciliable.”&lt;br /&gt;¿Por qué escribe usted?, se le ocurrió un día a la revista &lt;em&gt;Littérature&lt;/em&gt; preguntarles a algunas de las pretendidas notabilidades del mundo literario. Y la respuesta más satisfactoria, &lt;em&gt;Littérature&lt;/em&gt; le extraía algún tiempo después del carnet del teniente Glahn, en Pan: “Escribo—decía Glahn— para abreviar el tiempo.” Es la única a la que todavía me puedo suscribir, con la reserva de que creo escribir también para alargar el tiempo. En todo caso pretendo actuar sobre él y lo atestiguo con la réplica que di un día al desarrollo del pensamiento de Pascal: “Los que juzgan sobre una obra por regla son, con respecto a los otros, como los que tienen un reloj con respecto a los que no lo tienen.” Yo proseguía: “Uno dice, consultado su reloj: hace dos horas que estamos aquí. El otro dice, consultando su reloj: hace sólo tres cuartos de hora. Yo no tengo reloj; le digo a uno: usted se aburre; y al otro: el tiempo le dura apenas; porque para mí hace una hora y media; y me tienen sin cuidado los que dicen que a mí me dura el tiempo y que juzgo por mi reloj: no saben que lo juzgo por mi fantasía. “&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-8559225116777902585?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/12/la-confesin-desdeosa-breton.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STUQjGIGt_I/AAAAAAAABEU/TLItx4tFW-M/s72-c/breton.bmp' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-4856431993443171380</guid><pubDate>Sun, 30 Nov 2008 14:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T15:34:53.389+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Desnos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paris</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Corsaire Sanglot</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>"La libertad o el amor", Robert Desnos</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STKi9iHK5vI/AAAAAAAABEM/7M39v8kr5TY/s1600-h/desnos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 238px; height: 354px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STKi9iHK5vI/AAAAAAAABEM/7M39v8kr5TY/s320/desnos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274457291616872178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo me complacía contemplando el juego de su abrigo de piel en torno a su cuello, el roce del ribete con las medias de seda, la caricia intuida del forro sedoso en las caderas. De repente constaté la presencia de una cinta blanca alrededor de las pantorrillas. Ésta fue creciendo rápidamente, se deslizó hasta el suelo, y cuando llegué al lugar recogí el bombacho de fina batista. Cabía entero en una mano. Estaba impregnado del olor más íntimo de Louise Lame. Qué fabulosa ballena, qué prodigioso cachalote puede destilar un ámbar más perfumado. Oh pescadores perdidos en los fragmentos de la banquisa, que os dejaríais morir de emoción hasta caer en las olas glaciales cuando, una vez despedazado el monstruo y habiendo recogido cuidadosamente la grasa  el aceite y las barbas para hacer  corsés y paraguas, descubrís en el vientre abierto el cilindro de materia preciosa. ¡El bombacho de Louise Lame! ¡Qué universo! Cuando volví a mi ser, ella había ganado terreno. Tropezando entre los guantes que ahora se juntaban todos, con la cabeza pesada de tanta embriaguez, la perseguí, guiado por su abrigo de leopardo.&lt;br /&gt;En la Porte Maillot, recogí el vestido negro de seda del que se había desprendido. Desnuda, ahora estaba desnuda bajo su abrigo de piel leonada. El viento de la noche impregnado del olor rugoso que las velas de lino habían recogido en las diferentes costas, impregnado del olor a fuco encallado en las playas y parcialmente reseco, impregnado del humo de las locomotoras que se dirigían a París, impregnado del cálido olor a raíl tras el paso de los grandes expresos, impregnado del olor frágil y penetrante a césped húmedo de los jardines de los castillos dormidos, impregnado del olor al cemento de las iglesias en construcción, el viento pesado de la noche debía de sepultarse debajo del abrigo y acariciar sus caderas y la parte inferior de sus pechos. La fricción del tejido con sus caderas despertaba en ella, sin duda, deseos eróticos mientras andaba por la avenida de Les Acacies con rumbo desconocido. Unos pocos coches iban y venían, la luz de sus faros barría los árboles, el suelo se erizaba en montículos, Louise Lame se apresuraba. Yo distinguía muy claramente la piel de leopardo.&lt;br /&gt;Había sido un animal terriblemente fiero.&lt;br /&gt;Durante años había aterrorizado a toda una comarca. A veces se veía su silueta en un árbol o en una roca, después, al alba siguiente, caravanas de jirafas y de antílopes, camino de los abrevaderos, mostraban a los indígenas una epopeya sangrienta inscrita profundamente con sus garras en los troncos de la selva. Aquello duró varios años. Los cadáveres habrían podido contar, si los cadáveres hablaran, que sus dientes eran blancos y su robusta cola más peligrosa que la cobra, pero los muertos no hablan, los esqueletos aún menos, y todavía menos os esqueletos de jirafa, pues tan graciosos animales eran la presa favorita del leopardo.&lt;br /&gt;Un día de octubre, cuando el cielo empezaba a verdear y asomaban los montes erguidos en el horizonte, vieron al leopardo trepar, desdeñando por una vez los antílopes, los mustangs y las bellas, altivas y rápidas jirafas, a un arbusto de espinas. Durante toda la noche y todo el día siguiente estuvo hecho un ovillo rugiendo. Al salir la luna se había desollado completamente y su piel, intacta, yacía en tierra. Durante todo este tiempo el leopardo no había dejado de crecer. Al salir la luna, alcanzaba la copa e los árboles más altos, y a medianoche ocultaba con su sombra las estrellas.&lt;br /&gt;Extraordinario fue el espectáculo de la marcha del leopardo desollado a través de la campiña sumida en espesas tinieblas por su gigantesca sombra. Arrastraba su piel, más fastuosa que ninguna de las que vistieron los emperadores romanos, ni ellos ni el legionario elegido entre los más hermosos y a quien amaron.&lt;br /&gt;¡Procesiones de enseñas y lictores, procesiones de luciérnagas, ascensiones milagrosas! Nunca hubo otra sorpresa semejante a la marcha de la fiera enfrentada, en cuyo cuerpo se transparentaban las azules venas.&lt;br /&gt;Cuando alcanzó la casa de Louise Lame, la puerta se abrió sola y, antes de sucumbir, sólo le quedaron fuerzas para depositar en la escalinata, a los pies de la fatal y adorable joven, el homenaje supremo de su piel.&lt;br /&gt;Sus osamentas obstruyen todavía hoy un buen número de los caminos del planeta. El eco de su colérico grito, tras repercutir, durante mucho tiempo en glaciares y encrucijadas, murió como el ruido de las mareas y Louise Lame anda delante de mí, desnuda bajo su abrigo.&lt;br /&gt;Unos pasos más y he aquí que de desprende de esa última prenda. Cae. Corro más rápido. Ahora Louise Lame está denuda, completamente desnuda en el Bois de Boulogne. Los autos huyen barritando; sus faros iluminaban a veces un abedul, otras un muslo de Louise Lame sin alcanzar, no obstante, el vello de su sexo. Una tempestad de rumores angustiosos pasa por las localidades vecinas: Puteaux, Saint-Cloud, Billancourt.&lt;br /&gt;La mujer desnuda camina toda ella rozada por telas invisibles, París cierra puertas y ventanas, apaga las farolas. Un asesino en un barrio lejano se toma mucho trabajo en matar a una impasible paseante. Unas osamentas obstruyen la calzada. La mujer desnuda llama a cada puerta, abriendo los párpados cerrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;Robert Desnos, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La libertad o el amor&lt;/span&gt;, Cabaret Voltaire, pgs. 64-66.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-4856431993443171380?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/11/la-libertad-o-el-amor-robert-desnos.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STKi9iHK5vI/AAAAAAAABEM/7M39v8kr5TY/s72-c/desnos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-3634557320861644869</guid><pubDate>Sat, 29 Nov 2008 13:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T15:33:48.217+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paris</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>jade</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>Ojos de jade</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STFHWpkhH3I/AAAAAAAABEE/0ddHnc4dooc/s1600-h/magritte-photo2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 245px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STFHWpkhH3I/AAAAAAAABEE/0ddHnc4dooc/s320/magritte-photo2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274075093069274994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Baudelaire recuerda ciertamente que la mirada no es más que un elemento descifrador: caminamos la fôret des symboles porque allí dentro nos aguarda el mensaje que ha sido enviado desde el mundo invisible para ser recibido, sacrificado, obturado y descifrado. Caminé, pues, sendas calles y tortuosas aceras, recorrí bulevares y me escondí en pasajes; visité desde un tercer piso floreado, ágil y salvaje todo ese precioso barrio que desemboca en la Bastille; pero aún no te encontraba. Anonadado, antes me repetía: Je ne vois pas la femme cachée dans la fôret. Ansiaba el momento epifánico, el momento del sabor a fruta madura, dos mandarinas envueltas en un hálito naranja, el rojo de un vino que ampliaba la memoria y sometía mi voz. Y entonces apareciste tú, mi bella vagabunda, mi visión de ojos verdes y risa entronada, portadora de mis imágenes y sortilegio de la oscuridad sensual, mi mujer encontrada en la oscuridad del bosque. Me sometí al encantamiento de tu mirada— verde que te quiero verde— para elevarme al estado sublime de la percepción misteriosa: una serie de afiches sobrepuestos en el boulevard de la Chapelle, una hermosa postal de 1902 reclamando un pedido de pañuelos que aún no han llegado a la tienda de la Samaritaine, un extraño rendez-vous de cuatro ciegos sentados sobre una rejilla de ventilación en la plaza de la Trinité. Todo ese mundo mágico que reposa en ti, desde acá contemplado y anhelado, desde acá imaginado y siempre recuperado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El mundo se vuelve alegoría en tus ojos de jade.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-3634557320861644869?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/11/ojos-de-jade.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/STFHWpkhH3I/AAAAAAAABEE/0ddHnc4dooc/s72-c/magritte-photo2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-1230578042411048495</guid><pubDate>Wed, 26 Nov 2008 00:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T15:34:18.445+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>robi draco rosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Magritte</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Paris</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>baudelaire</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>ma belle vagabonde</category><title>My eyes adore you</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SSycMM44XoI/AAAAAAAABD8/ZEFkg-0CwJg/s1600-h/el-espejo-falso-rene-magritte-1935.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 194px; height: 152px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SSycMM44XoI/AAAAAAAABD8/ZEFkg-0CwJg/s320/el-espejo-falso-rene-magritte-1935.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272760997176172162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Me declaro un noctámbulo de tu mirada silenciosa. Cada noche sacrifico mis horas de sueño para contemplar tus ojos durmientes y ver cómo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dans ce trou noir ou lumineux vit la vie, rêve la vie, souffre la vie&lt;/span&gt;. A medias ascuas luminosas todo es tiniebla; luego surgen tus contornos, con mi mirada tallo tus siluetas como un dedicado Pigmalión que por gracia divina sustrae la vida de un bloque de mármol negro. Luego todo es luz y misterio. En tus mejillas visito el Mar Rojo y en tus suspiros durmientes viajo a islas primitivas donde jamás se pone el sol y  se esconde la luna. En el verde pálido de tus pupilas escondidas reconozco el horizonte donde copulan las tormentas, el bosque donde se esconden las mujeres desnudas, las calles desérticas que desde siempre han dado forma al misterio. Afuera todo es calma; afuera es la bruma gris de un cielo holandés, afuera es la complicidad de una promenade de manos apretadas, afuera son los labios como estampillas olvidadas en cartas jamás enviadas: afuera es búsqueda y aventura. Dentro es la mirada felina de un expectante divagador, dentro es el ojo de un huracán, dentro es la lluvia torrencial de tus pupilas verdes escondidas en la oscuridad de tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;París, nov. 25/08&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-1230578042411048495?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/11/my-eyes-adore-you.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SSycMM44XoI/AAAAAAAABD8/ZEFkg-0CwJg/s72-c/el-espejo-falso-rene-magritte-1935.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-5570995512297034041</guid><pubDate>Mon, 24 Nov 2008 00:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-24T09:35:41.320+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sentir amoroso</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>azar objetivo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mirada amorosa</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fugitive beauté</category><title>Hommage à la fugitive beauté</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SSnyzG-02_I/AAAAAAAABD0/3egwJSUVvXM/s1600-h/0163-0135_bildnis_charles_baudelaire.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 216px; height: 177px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SSnyzG-02_I/AAAAAAAABD0/3egwJSUVvXM/s320/0163-0135_bildnis_charles_baudelaire.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272011798675250162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ya me había parecido verte detrás de algún mostrador de alguna biblioteca pública, buscando entre una montaña de libros alguno que yo había pedido: no recuerdo el título pero sí te recuerdo a ti, con una sencilla camiseta gris que mostraba los contornos de tu cuerpo suave y almidonado, permitiendo al café de tu pelo crear algún tipo de marea misteriosa en la medialuna de tu espalda.  Entonces supe que debía pedir todos mis libros después de cierta hora, porque no me tomó mucho comprender que estabas allí de medio tiempo, sobre todo en las noches, y eso que desde siempre me ha parecido que las tardes invernales resaltan la belleza efímera.  Pero nunca la organización de los días será del todo benévola, porque hubo un día en que dejaste de ir; jamás supe por qué, no podría ser de otra manera ya que jamás logré hablarte más allá de dos o tres préstamos que aún estaban pendientes. Sé que alguna vez te sonrojaste cuando pregunté por un título, y sé que más de una vez puse cara de tonto cuando me preguntabas durante cuántos días quería que fuera el préstamo. En medio de rojos multicolor, de silencios atrevidos y de palabras que no salían de la boca, volví en las mañanas a la biblioteca, esperando a toda costa encontrarte allí. Pero no fue así. Fue días más tarde, en algún supermercado de la avenida Mistral; llovía, no había muchos compradores, y entré por el largo corredor que cruza las filas de las cajas registradoras. Yo supe que se trataba de ti desde el momento en que entré; hubo un triángulo perfecto de visión, entre tu brazo derecho, tu pelo y tu frente  pude reconocer tu mirada. Mechones de pelo salían por debajo de la pesada capucha de tu chaqueta, y yo pasé al lado sacudiendo el paraguas. Supe que no nos saludaríamos, porque nada de eso era permitido. Sé que nos miramos, sé que existió un segundo de nuestro tiempo en el cual nos pertenecimos, nos reconocimos, y el impulso de la pasión fue telúrico. Pero ajenos a los juegos que se deben jugar en la calle, pasamos derecho. Si viviera en otro tiempo, si hubiera sido un habitante de otra ciudad en otro siglo, habría bebido de tu mirada -paisaje donde germina el huracán- la dulzura que fascina y el dolor que aniquila.  Habría jurado que te amaría por siempre, sin saber a dónde te diriges, si eres habitante de mi barrio o si acaso apenas venías a visitar a algún amante intempestivo, no hay mejor rato para dejar pasar la lluvia que aquél que se tiene entre los brazos de alguien más. Pero me resisto a que caigas en la temporalidad del amor, al juego macabro de la practicidad, al hoy te amo y sé todo de ti para luego, entre los dos, caer en cuenta de que no es tal cosa, de que ya no nos necesitamos y volvemos a la calle disoluta esperando que alguien más ocupe nuestro lugar.  No hice más que sentir amor en nuestra mirada, pero le cerré las puertas en el mismo lugar: prefiero dejarte así, impoluta en la memoria y libre del facilismo del sentimiento, y que por siempre habites el laberinto marchito de los deseos amorosos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;París, nov. 22/23, 08&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-5570995512297034041?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/11/hommage-la-fugitive-beaut.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SSnyzG-02_I/AAAAAAAABD0/3egwJSUVvXM/s72-c/0163-0135_bildnis_charles_baudelaire.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-1748982089126825016</guid><pubDate>Wed, 17 Sep 2008 11:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-17T18:39:45.821+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>azar objetivo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>mundo invisible</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Scsi-9</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Eclair de Lune</category><title>Despidiendo a Marie-Claire</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SNEyrDltUpI/AAAAAAAAAuY/HByx-G3cMbQ/s1600-h/P1040871.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 249px; height: 140px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SNEyrDltUpI/AAAAAAAAAuY/HByx-G3cMbQ/s320/P1040871.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247030756142568082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora, al día siguiente y luego de haberlo pensado con la cabeza tranquila, tengo la certeza de que se trata de una coincidencia: justamente he estado leyendo por estos días acerca de las teorías de Baudelaire sobre las correspondencias, el mundo invisible y la manera como debemos entender los símbolos que podemos leer en la Naturaleza- resolver los hieroglíficos que encontramos día a día en aquello que acontece.&lt;br /&gt;Caí en cuenta de que todas las alarmas que tiene mi teléfono celular me habían aburrido—despertar con un sonido ensordecedor es quizás la peor pesadilla para cualquier durmiente. Así que decidí activar la alarma del iPod, y escogí una canción que, hace dos días, sonó estupendamente en el momento de mi levantada: “Eclair de Lune” de Scsi-9. El dinamismo con el que empieza la canción, primero con unos leves y reveladores acordes, para luego hacer sonar la percusión y las lentas progresiones de los sonidos del teclado se me figuraron como una metáfora perfecta el despertar—aquella mañana desperté como si hubiera estado durmiendo en un jardín edénico. Ayer en la mañana, sin embargo, falló el equipo de sonido al cual estaba conectado. Se trata de un Creative que cuenta con un sub-wofer y dos altavoces graves. Hubo algún problema de conexión—ya lo había notado con anterioridad— en el que el sub deja de funcionar, otorgándole todo el protagonismo a los dos altavoces. En otras palabras, conviertie la canción en otra cosa, en otra sensación. Sentí frío desde el momento en que empezó a sonar la canción —un frío palpitante que venía sintiendo en las últimas horas, debido a un dormir sin nórdico, ya cuando la temperatura otoñal entra en escena. Desperté bajo el sonido extraño de los acordes súbitamente descubiertos cuando se logra desentrañar una canción auditivamente: una vez perdemos los bajos, todo lo demás sale a flote como si se tratara de un pedazo de icopor sepultado en las profundidades de un lago. Me pregunté por qué justamente en ese momento el fallo de conexión caprichoso había sucedido; me pregunté cómo fue que la noche anterior, cuando probé que la conexión estaba bien, funcionó perfecto, y pude ir a dormir con la clara alegría de que mi día siguiente comenzaría con la canción; me pregunté por qué, si podía funcionar, no lo hizo. El hecho de que no hubiera funcionado me trajo a la mente la perversa e indiscutible idea de que algo sucedería en este día: era cuestión de esperar. Había algo que se venía preparando.&lt;br /&gt;Al llegar a la uni en mi querida Marie-Claire, decidí encadenarla en el parking del fondo, donde siempre se encuentra un guardia y quien pasa por allí siempre es, aparentemente, estudiante. Encontré un espacio de inmediato. Encadené la llanta delantera y el sillín a uno de los laterales del tubo. Luego tomé la U y, mientras la cerraba, hubo un súbito movimiento, quizás de la otra cadena que ya había asegurado, que hizo que las llaves, enteras, salieran volando por los aires, aterrizando en la cadena de una bicicleta cercana. Jamás me había sucedido esto. Jamás había visto semejante insolencia por parte de un acto apenas trivial, normal y cotidiano. Fui hasta la otra bicicleta y tomé mis llaves. Me pareció curioso, sin embargo, que un hombre que estaba sentado cerca de mí parecía deshacerse de ese extraño comportamiento antigravitacional mirando hacia la calle Wellington, quizás se trataba de un par de turistas tardíos que se encaminaban hacia la playa de Nueva Icaria. Entré al edificio.&lt;br /&gt;Horas más tarde, cuando regresé al párking, tuve la nefasta y perdurable cuanto menos esperada sensación de soledad: Marie-Claire había sido robada. Alguien tomó una tenaza y cortó la cadena, dejando la U intacta sobre uno de los tubos. Caí en cuenta de que el error había sido mío: con el súbito movimiento de las llaves, no revisé si había ajustado correctamente la U. Ahora sé que tontamente, en un error apenas infantil —yo, que llevo montando y asegurando bicicletas durante más de tres años en Barcelona; yo, que ya he sido víctima de otros robos, de otras pérdidas de valiosas doncellas, como lo fueron Valentina y Martina— no revisé que la U sujetara la estructura de la bici y la llanta trasera. La sensación de impotencia frente al espacio ultrajado y violado de mi bicicleta me hizo deshacerme en disgustos con la administración, reclamando la presencia del guardia que, por negligencia, le dio el suficiente tiempo al ladrón de tomar unas tenazas y salirse con la suya—y salir de la uni en la mía.&lt;br /&gt;Vuelve, pues, Marie-Claire —¿pero quién sabrá ahora tu nombre, si vuelves a nacer bajo las piernas de un nuevo comprador?— al mercado negro. Se trataba de la herencia que el buen Berni me dejó cuando partió hacia Berlín. Él mismo la había comprado por 25 euros en la rambla del Raval, luego de que un joven hubiera llegado aquella noche de noviembre a ofrecérnosla, aceptando como siempre lo hacen que la acababa de robar en el Arco del Triunfo a algún desgraciado ciclista. Ayer me tocó a mí.&lt;br /&gt;¿Sabré si el desperfecto de mi equipo de sonido, el frío latente que sentí durante la noche y el súbito volar de las llaves en el parking eran apenas advertencias de un mundo invisible? No, jamás lo sabré. Pero en el mundo de la lectura de la realidad cualquier hermenéutica nos permite comprender la alianza entre los diversos vectores que nos rigen día a día. La alquimia del día consiste precisamente en hacernos saber que en cada una de las acciones se presupone otra. No sentí rabia, en últimas. Sentí simplemente la impotencia frente a un mundo que a veces da la impresión de ya estar escrito, trayéndonos a él como lectores de un texto que nunca nos pertenecerá plenamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-1748982089126825016?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/09/despidiendo-marie-claire.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_A8kCELCO3oU/SNEyrDltUpI/AAAAAAAAAuY/HByx-G3cMbQ/s72-c/P1040871.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7290758.post-2641117264118719207</guid><pubDate>Thu, 14 Aug 2008 17:10:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-14T19:11:04.057+02:00</atom:updated><title>A la memoria de Simón Restrepo, por Lady Macbeth</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como si no bastara con decirlo, anunciarlo, desafiarlo, algunas veces incluso llegó a hacerlo. Me tomó de sorpresa y se abalanzó sobre mí con el ímpetu del adolescente sin prejuicios y me plantó un beso en la mejilla con todas las ganas de querer decir no solamente cuánto te quiero sino también, y especialmente, cuánto te vulnero. Y, como si me conociera de siempre, claro que me vulneraba.&lt;br /&gt;El primer día en el colegio, de regreso a mi casa, cargaba apenas con un par de certezas. La primera era que tal vez ese no era mi lugar, la segunda era que tal vez sí porque allí había descubierto a alguien llamado Simón. Va a ser mi alumno estrella, repetí ese día; usted no es mi alumno estrella sino mi alumno estrellado, le diría varias veces tiempo después. Y él se reiría a carcajadas y me diría entre líneas que no tenía ningún interés en ser el mejor y que la mediocridad para él no era el demonio que todos habían querido hacerle creer.&lt;br /&gt;Con qué dulzura me habría de recibir cada día, con qué sonrisa burlesca y socarrona me habría de saludar al otro día de mi estrellón ridículo contra la puerta de vidrio. Se asomó al balcón y me gritó a las siete de la mañana que qué tal sabía la puerta. Yo sabía que de él no podía esperar menos que una burla que duraría varios días. Ni siquiera me sorprendió que asegurara que la puerta no era de vidrio sino de madera. Con qué ganas se reiría de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos del colegio rumbo a su casa en las Torres del Parque. Recuerdo que al bajarme del bus ya no estaba allí y un minuto después ya saltaba a mi lado para ofrecerse a llevar mi maleta. Me invitó a tomar onces a la mejor panadería de las Torres y allí comprobé las bondades del croissant hecho en casa y del cigarrillo a media tarde con ese jovencito de diecisiete años que haría lo posible por alegrar mi vida de académica recién estrenada.&lt;br /&gt;Tomamos un taxi y nos fuimos hablando no sé de qué cosas pero seguro eran nada porque generalmente hablábamos de nada y eso nos hacía sentir bien. Nos bajamos a la altura de la doce con Caracas y tuvimos que caminar hacia el oriente porque esa parte del centro estaba en obra. Anduvimos todo San Victorino, comentando cada local, cada rostro del hambre, cada huella invisible que juntos íbamos dejando en ese camino que jamás volveríamos a recorrer. Por supuesto, nos perdimos. Por la carrera décima de un salto Simón impidió que un hombre robara algo de mi maleta, y en adelante no hizo más que elogiar su capacidad de defenderme.&lt;br /&gt;Finalmente llegamos al lugar que debía haber servido de fuente de recursos para su investigación: El Patrimonio Fílmico Nacional. Un edificio echado al olvido, sin placas ni fechas conmemorativas; un lugar típico de ésta, nuestra ciudad del escorpión. ¿Habrá leído el libro? Lo dudo, porque desde que se lo presté me anunció que su racha de lectura había terminado. No se perdería de mucho.&lt;br /&gt;Recuerdo que no supo cómo detener el ascensor y con una risa alborozada me dejó plantada frente a la puerta aterrorizada por tener que subir sola en uno de esos aparatos antediluvianos propios de los edificios viejos de Bogotá. Al llegar a la oficina del Patrimonio, Simón no estaba allí. Faltaban dos minutos para la cinco de la tarde y cerraban a las cinco en punto. Típico en mí, pensé. Al rato apareció sonriendo porque había tenido el impulso caballeresco de bajar a rescatarme y cuando le dije que habíamos llegado tarde le importó realmente poco. Otro día venimos, dijo, pero nunca volvimos.&lt;br /&gt;Fuimos a su casa y me quedé perpleja con la vista desde su cuarto que daba justo encima de la Plaza de Toros. Nos reímos un rato de una parejita de enamorados que se tomaba fotos en la arena y Simón me contaba de los niños que iban a jugar allí cuando la Plaza se inundaba y parecía una enorme piscina turbia y desagradable. Me ofreció un jugo de mora y apareció al rato con un vaso lleno de hielos apenas pintados de rojo, había muy poco, me dijo, y traté de disimularlo con el hielo pero no dio resultado. Total, tratar de tomar ese poco de jugo fue una diversión para él porque con cada intento se me venían los hielos encima y me salpicaban toda la cara. Fumamos el último cigarrillo, pedí un taxi y me fui. En la calle imaginé lo que pudo haber sido conocer a Simón después, cuando no hubiera moralismos de por medio y yo pudiera decirle que era un hermoso hombre y quizás algún día aceptaría que se me abalanzara encima a ponerme otro beso y tal vez para ese momento yo habría hecho lo mismo.&lt;br /&gt;Tenía apenas diecisiete años y unas ganas de vivirlo todo que a cualquiera podía hacerle doler el corazón de envidia, de felicidad, de emoción. Ese día en el centro fue realmente el único día que nos permitimos juntos y fue el único día en que fuimos distantes; porque la realidad de todos los días nos alimentaba el juego de una seducción pueril, pero ante la posibilidad de perder ese juego los dos, con dignidad, dimos la retirada.&lt;br /&gt;Nos unía un vínculo secreto hecho de libros compartidos, de vicios adolescentes, de películas por hacer. Trascendió su lugar de muchachito de colegio, de basketbolista empedernido, de pequeño seductor hijo del centro de la ciudad, de encantador literario. Vulneró mis miedos de joven adulta, de maestra de cien edades, de literata enamorada de su autodestructiva vitalidad. Como si me conociera realmente, Simón vulneró algunas de mis convicciones y entre ellas la de pensar que la vida es para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junio 27 de 2003&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7290758-2641117264118719207?l=rastreandoadedalo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rastreandoadedalo.blogspot.com/2008/08/la-memoria-de-simn-restrepo-por-lady.html</link><author>noreply@blogger.com (Camilo Hoyos G.)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item></channel></rss>