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Mostrando las entradas con la etiqueta París

Tifinagh

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Al llegar supe que me era completamente necesario “hacer tiempo”, como si fuera algo tan sencillo y cotidiano de hacer— máxime sabiendo que me esperaba hacerlo con el grueso saco azul debajo del fiel abrigo arrastrando mi siempre pesada maleta con mi mano izquierda— luego de una brutal en cuanto tonta cortada que me hice esta mañana, ¿por qué se me habrá ocurrido quitarle las motas a mi buzo café justo hoy, antes de salir, a sabiendas de que no lo usaría hasta dentro de unos días, a sabiendas de que esas malditas cuchillas de afeitar del Día no sirven más que para agredir la cara o, en su defecto, mi pulgar izquierdo?— no hay sensación más grotesca que la de saberse caminando con una gasa que permite ver la sangre que la herida no ha dejado de emanar— aún sabiendo todo esto me dejé llevar luego de haber descendido del Roissybus justo al frente de la Opéra, tomar la Mogador hacia arriba, ver que en el teatro siguen representando “El rey león” y que las obras circundantes a las galerías ...

El metro

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El metro barcelonés, con sus usuales retrasos y viento recalentado. Esta mañana me vi en la obligación de tomar el metro porque debía estar temprano- como lo estoy ahora mismo- en la universidad. Cuando no hay tiempo, cuando no hay divertimentos, siempre podemos contar con el metro . Venía oyendo el disco Dopádromo de los Babasónicos, y entonces la música, ese conductor sentimental, me condujo por los senderos subterráneos hacia otro yo, hacia otra ciudad y hacia otro tiempo. Hace ya casi diez años, conocí París; llegué, entre otras cosas, con un casette grabado por unos amigos, y una agenda en la que debía anotar meticulosamente todas mis impresiones. Estos dos objetos se convirtieron para mí en botes salvavidas en un constante mar de leva. Mis pretensiones, apenas evidentes cuanto más ingenuas, consistían en recorrer el metro a través de una óptica cortazariana que me permitiera perseguir , sin caer en cuenta de que yo, en últimas, era el verdadero perseguido por todo lo que había d...

París: ritmos de una ciudad

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Llegó a mis manos, luego de una logística que sólo puedo calificar de afortunada, el texto del libro París: ritmos de una ciudad , escrito por Cortázar y acompañando unas fotos de Alecio de Andrade. Al ver que su encuentro en Barcelona sería sencillamente imposible, me puse en contacto con Álvaro Castillo, librero reconocido y dueño de "San Librario", en Bogotá. Gracias a él ya había conseguido otro libro de Cortázar, y por eso pensé que me ayudaría de alguna manera. Y no fue una iniciativa estéril, puesto que, una vez le dije el título, él mismo me repitió el año, la editorial, y demás datos bibliográficos. Me dijo que el libro era prácticamente inconseguible, y que él había visto solamente tres en su vida, dos de ellos acá en España. Caí en cuenta, entonces, de que me estaba enfrentando con uno de los grandes mitos bibliográficos cortazarianos. Castillo, de inmediato, me ofreció otros dos textos que llamaron mi atención rápidamente, y le pedí que me los reservara, hasta que...

El azar objetivo

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Como siempre, un viaje a París es más que un desplazamieno físico. Es volver sobre un libro medianamente leído, con la gran ventaja de enfrentarse al libro de arena de Borges. Sé que esto no pasa únicamente en París, puesto que muchas otras ciudades cuentan con la increíble facultad de representarse y recrearse a sí mismas. Con París me pasa siempre igual: olvido sus calles cuando no estoy allí, y pasa a formar parte de un recuerdo literario, de una conversación mantenida con las eventuales dificultades mnemotécnicas. Sin embargo, y he aquí el encanto, siempre que vuelvo emprendo el mismo recorrido: desde el boulevard Saint-Michel por la rue Soufflot hasta el Panteón, luego la plaza St. Jacques y la rue de l'estrapade, hasta la plaza de la Contrescarpe y bajar por la Mouffetard hasta dar con la Avenue des Gobelins y encontrarme de frente, muchos minutos después, con la Place d'Italie, y entonces volverme y ver como una silueta imperiosa el Panteón, y más lejos la torre. A medid...