Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta baudelaire

My eyes adore you

Imagen
Me declaro un noctámbulo de tu mirada silenciosa. Cada noche sacrifico mis horas de sueño para contemplar tus ojos durmientes y ver cómo dans ce trou noir ou lumineux vit la vie, rêve la vie, souffre la vie . A medias ascuas luminosas todo es tiniebla; luego surgen tus contornos, con mi mirada tallo tus siluetas como un dedicado Pigmalión que por gracia divina sustrae la vida de un bloque de mármol negro. Luego todo es luz y misterio. En tus mejillas visito el Mar Rojo y en tus suspiros durmientes viajo a islas primitivas donde jamás se pone el sol y se esconde la luna. En el verde pálido de tus pupilas escondidas reconozco el horizonte donde copulan las tormentas, el bosque donde se esconden las mujeres desnudas, las calles desérticas que desde siempre han dado forma al misterio. Afuera todo es calma; afuera es la bruma gris de un cielo holandés, afuera es la complicidad de una promenade de manos apretadas, afuera son los labios como estampillas olvidadas en cartas jamás enviadas: af...

La multitud, el fuego, la foule

Imagen
Lecturas para la tesis me han dejado postrado, una vez más, frente a una idea que siempre será digna de análisis y de divertimento absoluto: la multitud. Leídos algunos artículos de Benjamin sobre Poe y Baudelaire ("The man in the crowd", del primero; "À une passante", del segundo), viene a mi, con toda la fuerza, la posibilidad performativa: encontrar una masa en Barcelona. La masa, la foule más horriblemente seductora que he visto, autómata e impávida, ignorante y atrevida, pasional y olorosa, fue en las calles de Hong Kong, hará un par de años. Fue desde una tienda de ropa, y la escena fue tan deslumbrante que tuve que hacerle una foto para recordar lo que era una masa humana después de esperar durante dos o tres minutos mientras cambiaba el semáforo de peatones- es un ejemplo fácil, máxime sabiendo que en China todo es hiperbólico. Sentí tranquilidad de no estar en ella; y, desde la vitrina, contemplé pausadamente su marcha ciega. Desde la vitrina busco ese es...

Al desocupado lector de blog

Imagen
¿Cómo llegaste hasta acá, desocupado lector de blog? Desde hace unos días instalé un contador, que me indica la hora y la procedencia de cada una de las visitas que ha recibido. Hay ciudades apenas comprensibles, como lo pueden ser Bogotá o Barcelona, pero luego está el terreno de lo ignoto, de la imaginación imparable, cuando veo otras visitas de El Hoyuelo, de Zaragoza, Lima, Entre Ríos y Caracas, etc. Ha caído alguna ciudad italiana, y también-para mi completo estupor- Dubai y algo de Lituania. Visitante fugaz, llévate un poco de esta lectura en tu camino incansable hacia el aniquilamiento del aburrimiento. ¿Qué te hizo tardar, qué te hizo darte tanta prisa? ¿Desde qué cuarto, desde qué hotel, desde qué parque vienes con tu desocupada mirada? ¿De qué color es tu aburrimiento? Después de todo, la carne sigue estando triste. ¿Quién eres, al otro lado de la pantalla? ¿Qué camino te trajo hasta este blog? ¿Acaso fue un link desde algún otro, acaso fue una entrada de google, acaso fue un...