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Now is the winter of our discontent

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Aún no logro acostumbrarme al cambio de las estaciones. Siento que domino el espacio hasta el momento en que el sol cambia de color, es necesario llevar un saco, el gris predomina. Es entonces cuando soy más consciente que nunca del tiempo, de su paso y de su acontecer. Y no solo es el cambio de colores naturales o de fachadas de edificios, sino el cambio de aquello que define la modernidad de una ciudad: la moda. Es necesario cambiar de posición las prendas del armario, guardar en el fondo del armario o dentro de una caja al fondo del armario las chanclas que acompañaron, y también las sandalias del otoño. El guardarropa de la entrada vuelve a ser visible, y las pantalonetas se ahogan entre ropa de lana al fondo del cajón. Y con todos estos complementos también cambian los objetos encontrados de las calles: ya no son camisetas sino bufandas, ya no es una sandalia solitaria sino un gorro maltrecho. También, sobre todo, es la pareja de guantes. Su aparición es inmediata. En todas part...

El frío primaveral

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El frío primaveral, a la caza del calor que se anticipa a la llegada del verano. Ese frío atemperante, drásticamente dinámico por el viento que surca las calles, contemplado desde las terrazas que ya se empiezan a utilizar, metiéndose entre los dedos de los pies que sobresalen de las sandalias y las camisas de hilo que salen intempestivamente del armario, luego de haber estado clausuradas reposantes en ganchos de ropa, o debajo de chaquetas, sacos o gabardinas, abrigos, chalecos o chubasqueros impermeables. Ese frío que desciende del cielo azul cristalino (¿pero cómo es este azul? ¿alguien lo puede ver?), entre la luz que ha dejado su brillantez invernal, para ser de nuevo amarilla, portadora de calor: ese sol que ya comienza a calentar. Desde siempre me ha llamado la atención el frío primaveral porque no enfría el cuerpo. Misteriosamente, es un frío cálido, un frío epifánico, que nos recuerda la temporada que se avecina. Nada tiene que ver con su hermano, el frío invernal, ese frío mo...