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Dos horas

Hay dos horas en particular que encuentro fascinantes: las seis y cuarto de la mañana, o digamos seis y media, y las cinco y cuarenta de la tarde. Desde que caí en cuenta de mi fascinación, he intentado discernir una y otra vez los motivos como tal por los cuales siento esta atracción—desde que leí partes del libro de Barthes, caí en cuenta de que incluso el amor está sujeto a un análisis lógico y racional. En los dos casos, siento que la luz es, como siempre, la protagonista principal de la película que proyecta el tiempo: me gusta en la mañana porque es la luz la que entra en la oscuridad, como una infame asesina apuñalando una y otra vez su propia ausencia; siempre he tenido la sensación de que cuando la luz se proyecta en cualquier superficie mañanera, es como si volviera a su estado original, gracias a la naciente luz y al viento frío purificador—la mañana es lo que Platón llamó el mundo de las ideas. La tarde, en cambio, me gusta no porque la oscuridad apuñale vengativamente a la...

Artista

Leí en el blog de un querido amigo (imigrante.blogspot.com) un pequeño mensaje sobre lo que es ser artista. Dios mío, qué pregunta. Entro a un doctorado sólo para poder analizarlo màs a fondo, y sólo para poder investigar a todos los del XIX y cómo ellos crearon la figura en sus textos. Creo que más allá de ser o creerse artista, más allá de dejarse reconocer como tal, más allá de prender velas y conocer noches solitarias, más allá de todo eso está el tiempo. Más importante que crear arte es que el arte lo cree a uno, y uno creer en esa creación. Lectores de su propia obra, espectadores del show que explaya el espejo, a veces pienso que ese camino no lo recorre nadie salvo el crepúsculo, citando a Basho.

El Mar

Quizás es por la soledad. Me gusta la soledad que inspiran los muelles melancólicos en la tarde, con su luz parca descendiendo por las olas, llevándose consigo las últimas secuelas de un clima marchito. No sé si lo que me gusta es estar solo o sentirme solo en los despojados laberintos del mar, llevar un libro que pocas veces abro, o afilar la punta de un lápiz que pocas veces uso; me gusta sentarme meditabundo en los anaqueles de un espacio perdido, pidiendo a gritos silenciosos forjar la frase incólume que me permita despojarme de un beso mal dado o de una primavera otoñal, de un invierno caluroso o de una multitud solitaria, de una pluma de plomo, o de un filántropo enamorado de la soledad. Dejo que las frases se desprendan, me permito desprenderme de mí mismo como si fuera una sinfonía inconclusa o un violín desafinado. Me llevo y dejo llevar por colmillos salados de espuma venusina, y camino por la arena sin dejarme mirar atrás y permitiendo a la gangrena poner semillas en la heri...

La Cachucha

Acabo de llegar de comprar un desodorante y un desinfectante para lentes de contacto, y recordé una reflexión que tuve hace años. Ahora, no me quiero poner muy 1984 , nada por el estilo. No tengo problema alguno con la gente que sale a la calle sin saber muy bien si está bien o mal vestida; no me molestan mucho las malas combinaciones, a la vez que lo pelos mal llevados o las pintas ochenteras- además, porque los ochentas se están poniendo de moda. Sí, me molesta un poco la gente que escupe en la calle, a pesar de que los médicos del siglo XIX estén de acuerdo al decir que es lo más saludable del mundo, pues se libra de la flema que obstruye el pulmón. Sólo me molesta de vez en cuando la gente que sale a la calle con barros de punta blanca, primero porque me da un pánico hediondo-literalmente- saber que quizás explota en cualquier momento, y no quiero estar cerca; no obstante, reconozco que uno no controla esos impulsos cutáneos, a pesar de que sí puede controlar la fuerza de los dedo...

Morfeo Director

Fue entonces cuando decidí navegar por el televisor. Me dejé atrapar por una película, quizás porque llovía mucho, o porque apareció, en primer plano, un sujeto envuelto en una capa negra, siguiendo silenciosamente e alguien más que entró a un centro de mormones. Lentamente, la película adquirió un tono sombrío; hablaban de ángeles, de apariciones, y hubo un momento- lo juro- en que vi en la cara de un maniquí una figura siniestra, una mirada gótica envuelta en una vestidura del siglo XVIII. Reconocí a Pacino como enfermo de sida, y a Meryl Streep. Vi cómo fornicaba sin pasión una pareja de esposos, y cuando ella le preguntó porqué siempre cerraba los ojos durante el acto, él confesó que fantaseaba con hombres. La mujer se le paró al frente, desnuda, y le preguntó al hombre qué veía. Él contestó que nada. Luego el sueño se posó en mis párpados, y soñé esos sueños milimétricos. Recuerdo que soñé que llovía, como en la película, y creo que en algún momento aparecía la figura siniestra. C...

Citas Sueltas

Rodolphe, aburrido de los amoríos monótonos con Emma, empieza a sentirse ahogado. El narrador lo dice mejor que él, sobre todo porque él nunca lo dice: Il s'était tant de fois entendu dire ces choses, qu'elles n'avaient pour lui rien d'original. Emma ressemblait à toutes les maîtresses; et le charme de la nouveauté, peu à peu tombant comme un vêtement, laissait voir à nu l'éternelle monotonie de la passion, qui a toujours les mêmes formes et le même langage. Con razón Charles Bovary jamás pudo con esa mujer. Y esta se la dedico a Santi, quien me dio el consejo de estar aquí: Roderigo: Tush! Never tell me; I take it much unkindly That thou, Iago, who hast my purse as if the strings were thine, shouldst know of this. Iago: 'Sblood, but you'll not hear me. If I ever did dream of such matter, Abhor me.

El Nombre

Lo que me llamó la atención, irremediablemente, fue el nombre: Blogger. Seguramente es un sustantivo, pero me ha costado un trabajo tremendo saber exactamente a qué hace referencia. Se me ocurrió buscarlo en el Collegiate de Merriam, pero no lo reconoce: ni como blog, o, daría la misma escribirlo, blogger. Tiene un sonido feo, incluso en inglés- digo incluso, ya que a veces me gusta pronunciar palabras inglesas con fonética castellana, salen productos pocas veces comprensibles, pero no por eso indeseables. Una vez, haciendo fila para el concierto de Metallica en Bogotá, el compañero de turno me preguntó acerca del disco "Quillemall" (léaese, por supuesto, en español). Silencio rotundo. Mala estrategia para hacer amigos temporales. Sí, suena mal, pero estoy seguro que me iré a la tumba con ese sonido. También me gusta referirme a grupos cuyo nombre está en inglés, pero con artículos en español: Los Beatles, o Los Doors. ¿No debería ser Las Doors? Morrison leyó mucho a Rimbau...